Publicado: Jueves 20/12/2012

Masacre en Connecticut: ¿qué pasa con la Violencia Armada en EEUU?

La reciente masacre de 20 niños y siete trabajadores de la Escuela Primaria Sandy Hook en Newtown, Connecticut, el pasado 14 de diciembre, ¿es el acto de un individuo implicado en uno de tantos asesinatos masivos que ocurren en los Estados Unidos?

Por supuesto, el principal culpable es el asesino Adam Lanza.

Pero tales eventos ocurren dentro de un contexto de responsabilidad compartida en cuanto al número sin precedentes de matanzas masivas e individuales que tienen lugar en los Estados Unidos cada año. Esto incluye al sistema político y los políticos, a la Asociación Nacional del Rifle y otros grupos de presión, y los gobiernos federal, estatales y locales. Cada uno ha jugado un papel indirecto en las recientes y también en las anteriores masacres.

De esos responsables, uno es el sistema político estadounidense, que se niega a reforzar las restricciones federales y estatales, absurdamente deficientes, respecto a la posesión de diferentes tipos de armas. Otra es la irresponsabilidad política que hace que sea relativamente fácil que los criminales, personas con problemas mentales, y aquellos que no son aptos para poseer armas puedan disponer de un arsenal privado.

En los últimos decenios, a pesar del hecho de que el año pasado hubo más de 11.000 homicidios por armas de fuego en los EE.UU. y 20.000 muertes por disparos accidentales y por suicidio, por no hablar de muchas lesiones más – la gran mayoría de los políticos estadounidenses han sido demasiado cobardes para imponer leyes más duras.

El presidente Obama se conmovió hasta llorar al anunciar la muerte de los niños de 6 y 7 años de Newtown, y dijo que tomaría “medidas significativas” de carácter indefinido. Pero Obama tiene aversión al riesgo y ha mostrado cierta inclinación a enredarse con los grupos de presión pro-armas a lo largo de su primer mandato, por lo que existe la posibilidad de que todo quede en lágrimas y retórica, a pesar de que el 80% de los estadounidenses quieren que sea la policía la que otorgue los permisos para el manejo de armas, y que aproximadamente el 90% requeriría que se investigaran los antecedentes en todas las ventas de armas.

El hecho de que 20 niños fueran masacrados ha conmocionado a la nación, de manera que podría facilitar que la Casa Blanca y el Congreso aprobaran una nueva legislación a este respecto. Los republicanos más conservadores harán todo lo posible para bloquear el progreso en el control de armas, pero pueden ser menos obstructivos si la propuesta de ley es débil y limitada. No podemos pensar a priori que decididamente haya cambios legislativos importantes.

Hubo un tiempo en que los presidentes demócratas estaban dispuestos a apoyar las medidas de control de armas, en contraste con los derechistas recalcitrantes, pero eso ha cambiado en los últimos años. El presidente Lyndon Johnson en la década de 1960 fue un fuerte defensor de aprobar una legislación nacional que exigiera que los propietarios de armas de fuego obtuvieran licencias y que se registraran todas las armas y rifles. Esto falló. Después de un tiroteo masivo en la década de 1990 el presidente Bill Clinton proclamó y aprobó dos leyes de control de armas de fuego. Los demócratas han mantenido silencio durante los ocho años de George W. Bush y tambien en los últimos cuatro.

Siguiente en la responsabilidad de los asesinatos es la Asociación Nacional del Rifle ( ANR ) y otros lobbies industriales de propietarios de armas, como el Gun Owners of America, en el que luce su director ejecutivo, Larry Pratt, que hizo el siguiente comentario poco después de los asesinatos en la escuela: “Los partidarios del control de armas tienen la sangre de los niños pequeños en las manos. Las leyes federales y estatales se combinaron para asegurar que ningún maestro, ningún administrador, ningún adulto tuviera un arma en la escuela Newtown donde los niños fueron asesinados. Esta tragedia pone de relieve la urgencia de eliminar la prohibición de armas en las zonas escolares”.

Los grupos de presión de la industria armamentística bien financiados y con apoyos cercanos al fanatismo ejercen una gran influencia en los políticos a través de donaciones a campañas y amenazas de una oposición electoral sin concesiones. Para el cumplimiento de su función como instrumento de propaganda de los propietarios de armas de fuego y de la industria, la ANR sostiene falsamente que la más mínima regulación conduciría eventualmente a la prohibición de todas las armas para civiles, destinadas tanto a tiro y caza como a la defensa privada.

Un gran porcentaje de norteamericanos parece creer en la propaganda del lobby extremista y se opone a los esfuerzos de fortalecer las leyes sobre armas de fuego. Parece que se plantean la posibilidad de una enmienda constitucional que establezca el derecho a convertir la sociedad en una versión moderna del Lejano Oeste, donde puedan “defender su postura” con balas, aún en el caso de personas inocentes y/o desarmadas, sólo por el hecho de sentirse amenazados.

En este sentido, el 14 de diciembre Zack Beauchamp escribió en AlterNet: “La Segunda Enmienda prohíbe estrictamente el control de armas. Si bien la Corte Suprema falló contra DC Heller que la prohibición de la tenencia de una pistola era inconstitucional, la sentencia da a los gobiernos estatales y federal un gran margen para regular la posesión de armas como quieran.

Tal como falló recientemente la Segunda Corte de Apelación de los EE.UU. en cuanto a un nuevo reglamento en la ciudad de New York , “La capacidad del Estado para regular las armas de fuego y, de hecho, la conducta, es cualitativamente diferente en público que en el hogar”. Heller refuerza esta opinión.

Ante la sorprendente prohición del uso de pistolas en el Distrito de Columbia, el Tribunal subrayó que la prohibición de armas que puedan utilizarse en el hogar es una “decisión política” que está “fuera de la mesa”, asi que las opciones de regulación siguen estando disponibles, incluidas las prohibiciones categóricas sobre la posesión de armas de fuego en ciertos lugares públicos”.

El gobierno federal también tiene que asumir la responsabilidad de crear una cultura nacional respecto a las armas y la violencia que conduce a asesinatos en masa y los continuos asesinatos individuales. Se promediaron 30 por mes el año pasado. Por cada 100.000 habitantes, los estadounidenses promediarono cinco asesinatos. En Inglaterra ese promedio es de 1,2 asesinatos y en Japón es de 0,5.

Los EE.UU., en colaboración con la industria de las armas, es el mayor vendedor de armas en todo el mundo, principalmente a fuerzas armadas extranjeras. También abriga el mayor presupuesto militar de armas en la historia mundial. Y para la glorificación del ejército y de la guerra, Washington ha contribuido poderosamente a la sensación de que el norteamericano es un pueblo de pistoleros desde Main Street (EE.UU) hasta al Rasheed Street, Bagdad (Iraq).

Estados Unidos es el país más violento de todos los países industrializados de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE ). De la esclavitud al desplazamiento y la aniquilación de los pueblos originarios con el fin de apoderarse de todo el continente, a las guerras de hoy en día, los cambios de régimen, y la tortura en el extranjero, “la violencia es tan estadounidense como el pastel de cereza”, como H. Rap Brown nos recordó una vez.

Según informaba la revista Mother Jones el pasado 30 de julio, en los EE.UU. durante los últimos 30 años “ha habido por lo menos 62 asesinatos en masa llevados a cabo con armas de fuego en todo el país, estos tuvieron lugar en 30 estados desde Massachusetts a Hawai”. Esto incluye lo ocurrido en el 2012: el “horrendo asesinato en masa en una sala de cine en Colorado el 20 de julio, otro en un templo sij en Wisconsin el 5 de agosto, otro en una fábrica de Minneapolis el 27 de septiembre, y ahora la pesadilla impensable en una escuela primaria de Connecticut”.

Los gobiernos estatales y locales deben asumir la responsabilidad y reconocer su contribución a una sociedad violenta y amante de la pistola. En las últimas décadas se ha incrementado la militarización de la policía como consecuencia de las exageradas guerras contra la droga y la desproporcionada guerra contra el terrorismo. En los 20 años anteriores a 2007 (según los datos más recientes), el armamento sofisticado y los entrenamientos de los equipos especiales (SWAT) han aumentado 1.500 por ciento.

La brutalidad policial es una realidad frecuente, pero no exclusiva en las zonas urbanas, en las protestas obreras, políticas, populares u ocupaciones. Se ha dotado a los departamentos de policía de una enorme variedad de instrumentos violentos que son desproporcionados para la mayoría de las intervenciones.

He aquí algunos de los equipos:

Para los uniformes Darth Vader de los equipos SWAT de élite: subfusiles ametralladora, carabinas automáticas o semiautomáticas, rifles, escopetas, rifles de francotirador de combate, fusiles lanzadores de botes de humo, granadas flash y granadas comunes.

Para la policía en general: pistolas, pistolas camufladas, escopetas y rifles semiautomáticos, bastones telescópicos, porras, pistolas de electroshock (Tasers , spray de pimienta, gas lacrimógeno, escopetas repetidoras de cartuchos, chalecos antibalas y dispositivos de ensordecimiento.

Se han empezado a poner en marcha aviones no tripulados de vigilancia, que se prevén, en breve, dotar tambien de armamento.

La debilidad de las leyes para el control de armas, un sistema político temeroso ante los poderosos grupos de presión, la histórica violencia del País, el militarismo, las frecuentes guerras de agresión contra naciones más pequeñas y la militarización gradual de la policía son factores que han ayudado significativamente a crear el culto a las armas en los Estados Unidos.

No se otea en el horizonte inmediato el momento de cambiar todo esto. Sin embargo, la mejora sobre el control de armas tiene una oportunidad durante los próximos años. La gran mayoría de los americanos solicitan que se generalice este control. Hoy en día, el 40% de los propietarios de armas ni siquiera han sido sometidos a una verificación de antecedentes. Deberían ser todos.

Cada propietario debería tener tambien una licencia expedida por una autoridad competente. En la actualidad, ferias y vendedores privados no necesitan información de registro o licencia. Esto tiene que cambiar. Y sería bueno que hubiera una ley nacional para todos los EE.UU en lugar de leyes para cada estado.

Es evidente que debe haber una reducción en el número de armas en los EE.UU. La venta de armas de asalto y automáticas deberían prohibirse en los grandes almacenes, al igual que los arsenales privados.

Hubo en un tiempo una ley para regular los rifles de asalto, pero expiró. Presentaba muchas lagunas, lo cual hace más dificil la tarea de crear nueva legislación. En varias ocasiones se ha solicitado la prohibición total de los rifles de asalto. Los defensores del control de armas no ven ninguna necesidad de que se disponga de armas escamoteables ni que ningún tipo de armamento esté presente en calles, escuelas, eventos deportivos, bares y otros lugares.

No se pretende que sea imposible tener armas, pero sí un control más estricto y la necesidad de la obtención de licencias para su disposición.
Se hace imposible pensar para un norteamericano que las únicas armas permitidas sean las que se dispongan para el ejército y la policía, por algunas razones entre las que se valora la posible necesidad de una ciudadanía armada sobre todo por pérdidas de soberanía o de gobernabilidad política del País.

Hay gran cantidad de grupos activos en favor del control armamentístico, tales como la conocida campaña Brady para Prevenir la Violencia Armada, pero son pequeñas y con poca influencia. Se hace necesario que los representantes políticos tomen parte en este asunto para diseñar una acción conjunta dirijida tanto al activismo político de masas como a las campañas electorales, todo el tiempo que se precise para reducir esta difícil situación.

Seguro que todos estamos de acuerdo con este fragmento de un editorial en el New York Times el día después del tiroteo en Newtown: “No hay crimen mayor que la violencia contra los niños, no hay dolor más grande que el de un padre que ha perdido un niño, especialmente de esta manera horrible. ”

Cabría pensar tambien en la violencia generalizada en el mundo de la que son víctima muchos niños. Según las Naciones Unidas, medio millón de niños, muchos incluso más jóvenes que los de la Escuela Primaria Sandy Hook, murieron como consecuencia de las sanciones de Washington contra Irak en el periodo 1990-2003.

No se dispone de cifras de mortalidad infantil en las guerras en Afganistán o Irak pero sí se disponen de algunos datos referentes a la guerra del Vietnam :

1. El diez por ciento de la población infantil de Vietnam del Norte fue asesinada, principalmente por los bombarderos estadounidenses. Otros 400.000 sufrieron defectos de nacimiento debido a la campaña de EE.UU. de bombardeo con Agente Naranja. Miles y miles siguen muriendo hoy en día de forma accidental por detonación de minas terrestres estadounidenses sin explotar.

2. De acuerdo con estimaciones americanas (informe Pepper), se han registrado 250.000 niños muertos, 750.000 heridos e inválidos de por vida en un Vietnam del Sur de 14.000.000 de habitantes. La gran mayoría fueron asesinados por los bombarderos estadounidenses, que diezmaron a los aliados de Vietnam del Norte asentados en Vietnam del Sur en los esfuerzos por destruir el ejército de liberación y sus millones de seguidores del sur. Más de 10.000 incursiones realizadas por aviones B-52 del Comando Estratégico de EE.UU. se llevaron a cabo sobre el Vietnam del Sur y Vietnam del Norte, cada avión era capaz de lanzar más de 30 toneladas de bombas. El número mensual de bombardeos superó al que se produjo durante la Segunda Guerra Mundial por EE.UU en Europa y en el Mediterráneo.

3. El 27 de septiembre de 1967 a las 7:30 am, el día después del inicio del nuevo curso, mientras los niños estaban recibiendo sus primeras lecciones, cuatro aviones de Estados Unidos se lanzaron en picado desde el mar y lanzaron cohetes. De dichos cohetes cuatro del tipo CBUS (que contenían unas 2.400 bombas de racimo) cayeron en las escuelas de primer y segundo grado de Ha Fu (Ha Trung distrito de la provincia de Thanh Hoa). El fatídico resultado fue la muerte de 33 alumnos de entre ocho y 12 años y otros 30 heridos, entre ellos dos profesores.

¡Recuerde a los niños desde Newtown a Vietnam!


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