Publicado: Domingo 10/08/2014

Los agricultores alertan del daño del bloqueo ruso para el sector y exigen una “gestión de crisis” al Gobierno

El bloqueo a la importación de productos europeos que Rusia inició como respuesta al boicot occidental contra las empresas rusas como medida de presión en el conflicto ucraniano está causando ya grandes perjuicios para el sector agrícola en España. Los agricultores sufren con gran preocupación la imposibilidad de dar salida a sus cosechas, ya que Rusia es uno de los destinos principales del producto del campo español, y exigen soluciones al Gobierno.

Los agricultores alertan del daño del bloqueo ruso para el sector y exigen una “gestión de crisis” al GobiernoEl responsable del sector hortofrutícola de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Andrés Góngora, ha asegurado este domingo que la decisión de Rusia de prohibir la importación de productos alimenticios, agrícolas y ganaderos procedentes de la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, Canadá y Noruega, hará “bastante daño” a este sector en Andalucía.

En declaraciones a Europa Press, Góngora ha señalado que están “muy preocupados” debido a que los datos de las exportaciones “no reflejan toda la realidad”, ya que únicamente se cuentan con “las exportaciones directas” cuando este sector en concreto “vende su volumen de producción a través de intermediarios”.

Así, ha puesto como ejemplo las empresas de Almería, Murcia o la costa de Granada donde la facturación depende “en gran parte” de Rusia, que llevan a cabo dichas exportaciones a través de “cadenas holandesas”, lo que provoca que “no aparezcan” en las cifras totales.

Góngora ha alertado de que el bloqueo ruso puede provocar que competidores de terceros países, como Marruecos, “se posicionen mejor en un mercado” que en los últimos años que el mercado español estaba para “conquistarlo todo”, ya que Rusia “tiene un crecimiento de exportación y un ritmo de un 30 por ciento” por lo que según Góngora “era un interesante objetivo a seguir”.

Por otro lado, Góngora ha explicado que esta situación “viene en un momento donde los cultivos estaban muy avanzados y no da tiempo a decidir sobre la producción en búsqueda de otras alternativas” puesto que ya habían firmado acuerdos para esa producción y ahora “no saben que hacer”.

Asimismo, avisa de que la posible alternativa de reubicar la producción en el mercado comunitario “puede provocar el hundimiento de los precios debido a la alteración de la balanza de la oferta y la demanda”, ha explicado Góngora quien alerta que se prevé que esto pueda provocar a largo plazo una “crisis del precio de origen”.

Ante ello, COAG ha solicitado al Ministerio que active los mecanismos de gestión de crisis porque “si no se reconduce el veto, se aplaza o se anula” puede ser “un palo” para determinadas zonas.

En este sentido, Góngora ha señalado que para “la fruta ha sido un impacto directo desde ya”, sobre todo la fruta de hueso como el melocotón o la nectarina que se han quedado “en transito” a Moscú y se está “intentando vender en Europa”, lo que ha provocado que el precio se haya hundido. “Va a ver un desajuste en el mercado comunitario en lo que queda de año”, ha apostillado.

Para Góngora, “lo ideal es que se levante el veto, pero en el caso de que no ocurra, debido a que es un conflicto externo, los agricultores poco pueden hacer”. Por ello solicitan que se gestione la crisis como se realizó con la “crisis del E coli”, donde mandaron todos los excedentes para conserva o zumos para “descongestionar el mercado de productos frescos y no hundir los precios de los productos”.

Una guerra de boicots cruzados

Rusia asestó un duro golpe al sector agroalimentario de Occidente al prohibir por un año la importación de todos los alimentos perecederos procedentes de los países, entre ellos España, que adoptaron sanciones contra Moscú por su papel en la crisis de Ucrania.

“Rusia adopta la prohibición total para la importación de ternera, cerdo, verduras y hortalizas, frutas, carne de ave, pescado, quesos, leche y productos lácteos” desde la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, Canadá y Noruega, anunció el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev.

La histórica medida, que afecta sobre todo a los productores de la Unión Europea, principal socio de Moscú, abre una nueva y peligrosa etapa en las relaciones comerciales entre Rusia y los países incluidos en el embargo.

Sólo en el caso de la Unión Europea, las exportaciones del sector agroalimentario a Rusia ascendieron en 2013 a unos 12.000 millones de euros. En concreto, España exportó a Rusia en 2013 más de 350 millones de euros en productos que ahora se ven afectados por el embargo, sobre todo frutas, carnes, verduras y hortalizas, según informó la Cámara de Comercio española en Moscú.

Las exportaciones españolas de verduras y hortalizas han experimentado un fuerte crecimiento en los primeros cinco meses de 2014, mientras que la carne apenas sufrirá por el veto dado que de hecho ya ha perdido casi todo el mercado ruso en lo que va de año.

Rusia es el segundo mercado para los productos agroalimentarios holandeses, según ha reconocido la patronal sectorial de ese país.

Bruselas no tardó en calificar de “políticas” las medidas adoptadas por Moscú y adelantó que podría responder con sanciones simétricas, algo que podría derivar en una auténtica guerra comercial entre dos socios privilegiados hasta hace muy poco.

La ofensiva comercial de Moscú contra los intereses de Occidente podría tener continuación, sobre todo si EEUU y la UE cumplen con sus amenazas e imponen nuevas sanciones a Rusia por no contribuir al arreglo de la crisis en Ucrania.

Moscú estudia prohibir los vuelos de tránsito procedentes de Estados Unidos y la Unión Europea sobre su territorio en respuesta a las sanciones de Occidente por la crisis ucraniana, algo que supondría un alto coste añadido para las aerolíneas de esos países.

“Hasta el último momento habíamos confiado en que nuestros colegas occidentales entenderían que las sanciones son un callejón sin salida. Pero no lo han entendido”, subrayó Medvédev al anunciar el embargo.

Agregó que las medidas “tienen un carácter de respuesta” a las sanciones adoptadas contra Rusia y serán revisadas en caso de que los países afectados cambien de postura y retiren sus sanciones.

Los grandes beneficiados por el veto ruso a los productos alimenticios de Occidente son los países latinoamericanos, a los que ya ha acudido Rusia para reemplazas las mercancías europeas, así como los productos procedentes del norte de África. (Postdigital/Agencias)


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