Publicado: Jueves 23/02/2017

El SUP acusa a un mando de Las Palmas de incitar a la violencia policial: “Cuando nadie os vea, le dais una patada en la boca, para eso os dan las botas”

“Miráis, y cuando nadie os vea, le dais una patada en la boca, que para eso os da las botas la Policía” o “Aquí, menos defensa, y más saco”. Son algunas de las recomendaciones que un mando policial de Las Palmas de Gran Canaria ha estado dando a sus subordinados, según denuncia el Sindicato Unificado de Policía en un comunicado.

El sindicato, que ha instado al cuerpo a tomar medidas contra este agente, le acusa de incitar al uso de medidas de reducción de detenidos contrarias a su código ético y de exponer a riesgos a sus Policía_Defensa agentes, y denuncia que los jefes del Cuerpo Nacional de Policía en Canarias están reaccionando con “pasividad” ante las quejas por la conducta del inspector, que está al mando de uno de los grupos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la provincia de Las Palmas desde marzo del año pasado.

El SUPsostiene que ese inspector se dirige a sus agentes con términos peyorativos, como “mercenarios”, interfiere en sus planes de formación, descalifica el sistema de trabajo que seguían antes de su llegada y les exige emplear “medios más contundentes”.
El sindicato subraya que frases como la de la “patada en la boca” contradicen con claridad el código ético de la Policía y que “han generado asombro y desconcierto entre el grupo”.

Además, el SUP sostiene que ese inspector, “lejos de moderarse” cuando recibió las primeras quejas, “inició una batalla contra quienes más abiertamente discrepaban de sus métodos de trabajo, mientras continuaba sus descalificaciones al grupo con frases como ‘no tenéis cojones’ o ‘los hombres se visten por los pies’”.

El sindicato también le reprocha que haga “caso omiso de los protocolos de seguridad” y haya expuesto “a riesgos innecesarios” a funcionarios a su cargo en algunas actuaciones policiales, con decisiones que tilda de “temerarias”, como, por ejemplo, el ordenar a los agentes “pasar por delante de una vivienda donde, al parecer, se encontraba atrincherado un individuo con varias armas de fuego”, o recriminarles estar “asustados” ante la existencia de un paquete sospechoso y afirmar que, de haber estado, él le habría dado “una patada a la mochila” para acabar con el problema. (Postdigital/Agencias)



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