Publicado: Domingo 30/04/2017

Las democracias consolidadas lideran los mayores descensos en libertad de expresión, según Reporteros Sin Fronteras

La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa es un ranking que publica cada año RSF y permite conocer la situación y la posición de 180 países en materia de pluralismo e independencia de los medios de comunicación. La edición de 2017 muestra que la situación de la libertad de prensa “podría dar un gran giro” hacia la censura y la represión de los medios, en especial entre los países democráticos.

Según han asegurado desde RSF, la libertad de prensa “nunca había estado tan amenazada”. En los últimos cinco años, el índice de referencia que utiliza la organización ha registrado un deterioro de hasta un 14 por ciento.

Leaders visit Saint John's Co-Cathedral during a break in the European Union leaders summit in MaltaRSF ha calificado de “gran caída” la situación de la prensa en algunas de las democracias más asentadas del plantea. “La obsesión por la vigilancia y el hecho de que no se respete el secreto de las fuentes periodísticas contribuyen a que muchos países que antes tenían buena calificación desciendan en la tabla”, han dicho.

Este es el caso de países como Estados Unidos, que ha caído dos puestos hasta el número 43 de la lista y Reino Unido, que ocupa el puesto número 40 después de varios años dos cifras por encima. Según los investigadores de RSF, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la campaña del ‘Brexit’ en Reino Unido han servido como “caja de resonancia” para atacar a la prensa y deslegitimar a los medios de comunicación, fomentando la criminalización de la prensa tanto tradcional como alternativa con la etiqueta de noticias falsas.

“El gran giro que experimentan las democracias produce vértigo en todos aquellos que piensan que sin una libertad de prensa sólida no pueden garantizarse otras libertades”, ha señalado el secretario general de RSF, Christophe Deloire. “¿A dónde nos va a llevar esta espiral infernal?”, ha añadido.

España, por su parte, ha subido cinco puestos en comparación con el año pasado y se encuentra en el número 29 de la tabla, por encima de países como Francia e Italia, aunque se trata de un ascenso que sólo se explica por el mayor retroceso e libertades conjunto de sus vecinos. España acusa un aumento de 1,23 puntos respecto de 2016, debido, entre otras razones, a las multas impuestas a varios periodistas después de que se aprobara la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como ‘ley mordaza’. Ley de Seguridad Ciudadana mediante, se busca proteger la imagen de la policía española y se restringe de manera drástica el derecho a manifestarse. RSF denuncia también que la ley obstaculiza legalmente el derecho de los periodistas a recabar y difundir información.

LOS PAÍSES NÓRDICOS, EN CABEZA

A pesar de que en términos generales prevalece una tendencia a la baja, los países nórdicos continúan liderando la clasificación. Noruega preside la lista, lo que supone un ascenso de dos posiciones y un duro golpe para Finlandia, que llevaba seis años consecutivos a la cabeza de la clasificación.

En el último año, RSF ha podido comprobar que se han producido numerosas presiones políticas contra periodistas finlandeses y varios casos de conflictos de interés en los medios nacionales que le han valido al país un descenso hasta el número tres. En segundo lugar se encuentra Suecia, que en tan sólo un año ha avanzado seis posiciones.

De acuerdo con RSF, el hecho de que no haya ningún miembro de la Unión Europea en el primer puesto supone “un duro golpe para el modelo europeo”. Independientemente de sus malos resultados, el continente europeo continúa siendo la zona geográfica donde más libertad tienen los medios de comunicación.

LA LLEGADA DE LOS “HOMBRES FUERTES”

De forma paralela, Reporteros sin Fronteras ha asegurado que en los últimos años se ha impuesto la figura del “hombre fuerte y autoritario” en la política internacional, lo que supone al mismo tiempo un importante retroceso en la libertad de prensa para ciertos países.

Uno de los ejemplos más representativos de esta tendencia es el Gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Después de que en julio de 2016 un grupo de militares intentase dar un golpe de Estado, Erdogan ha puesto en marcha una campaña de represión que ha tenido como consecuencia el cese, despido o encarcelamiento de miles de funcionarios públicos y profesionales, muchos de ellos periodistas.

A final de la clasificación no hay sorpresas, ya que se encuentra Eritrea, que ha dejado este año el último puesto de la clasificación para dar paso a Corea del Norte. El régimen norcoreano continúa “manteniendo a la población en la ignorancia y en el terror”, han garantizado desde RSF.

El régimen del líder norcoreano, Kim Jong Un, ha llegado a enviar a civiles a campos de concentración por el mero hecho de escuchar una radio localizada en el extranjero y mantiene el país completamente blindado para los medios internacionales, señala la organización.

Por encima de Eritrea, que ocupa el puesto 179 de la lista, se encuentran una de las dictaduras post soviéticas más herméticas del mundo, Turkmenistán, y Siria, que después de seis años sumido en una guerra civil continúa siendo el país más mortífero del mundo para los periodistas, que son “asediados” por el régimen de Bashar Al Assad y por los yihadistas del Estado Islámico.

La zona de Oriente Próximo y el Magreb, continuamente sumida en diversos conflictos armados –no sólo en Siria, sino también en Yemen, entre otros–, sigue siendo la región del mundo donde más difícil y peligroso es para un periodista ejercer su profesión.


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