El bipartidismo se desploma tras la renovación de jueces; Yolanda Díaz repite como la líder mejor valorada

No ha habido sorpresas. La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz continúa liderando la lista de los políticos mejor valorados. La ministra de Trabajo repite como la líder más querida por los ciudadanos en el Barómetro electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de noviembre.


No obstante, y como viene siendo habitual, ninguno de los líderes políticos ha conseguido llegar al aprobado, es decir, a un mínimo de cinco puntos. Díaz es la preferida de los españoles con un 4,76, seguida de cerca por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que obtiene un 4,45.

En tercer lugar se sitúa el portavoz de Más País, Íñigo Errejón, con un 4,13. El siguiente puesto le pertenece a Inés Arrimadas (3,61), que supera al jefe de la oposición y presidente del Partido Popular, Pablo Casado (3,41). El dirigente de Vox, Santiago Abascal, también repite en la cola de la lista, con una puntuación de 2,79.


Sánchez, el favorito para gobernar

En la otra cara de la moneda, el CIS vuelve a preguntar a los ciudadanos quién prefiere como presidente del Gobierno. Este ranking es liderado por el actual líder del Ejecutivo, Pedro Sánchez, mientras que Díaz ocupa la segunda plaza. Eso sí, mejorando su porcentaje por encima de Pablo Casado, quien sufre una caída.

El 21,1% avala a Sánchez (frente al 19,8% en octubre), el 15,8% prefiere a Yolanda Díaz (que sube desde el 14,8%) y un 10,7% prefiere a Casado, cuando en la anterior encuesta tenía un apoyo del 12,6%

El CIS de noviembre sube a Podemos casi dos puntos tras las batallas de Yolanda Díaz con Pedro Sánchez en temas como la reforma laboral y las pensiones, y baja las expectativas de PSOE y PP, que caen tras alcanzar un acuerdo para la renovación de los órganos constitucionales.

Los morados, que habían visto descender su popularidad en los últimos meses, ganaron 1,8 puntos y subieron del 11,8% al 13,6% en intención de voto durante las semanas en las que la vicepresidenta segunda fijó su perfil en el ala socialista del Gobierno y esbozó el lanzamiento de su «frente amplio» para aglutinar fuerzas a la izquierda del PSOE.