La ultraderecha francesa es derrotada pero consigue más del 40% de los votos en la segunda vuelta

Emmanuel Macron fue reelegido este domingo presidente de Francia tras imponerse con claridad en la segunda vuelta de las presidenciales a la ultraderechista Marine Le Pen, que firmó su mejor resultado en unas elecciones, pero fue insuficiente para acceder al poder.

Con casi el 100% escrutado, el liberal, de 44 años, consiguió el 57,41 % de los votos, con lo que vio como se evaporaba la mitad de la ventaja que hace cinco años le permitió ganar la Presidencia, lo que muestra las heridas abiertas en un país por un periodo marcado por las crisis, desde los «chalecos amarillos» a la pandemia.

Otro signo inquietante es la baja participación, con una abstención se situó en el 27,63 %, la más alta en medio siglo en una segunda vuelta, solo superada por las presidenciales de 1969, marcadas por la retirada de De Gaulle tras las revueltas estudiantiles del año anterior y por un claro llamamiento a la abstención de la izquierda.

Consciente de esas máculas, Macron se mostró modesto en su discurso, pronunciado frente a la Torre Eiffel, a la que llegó de la mano de su esposa Brigitte y rodeado de un grupo de niños entre las notas del Himno a la Alegría, el mismo himno europeo que eligió hace cinco años frente al Museo de Louvre.

El presidente limitó la ceremoniosidad de 2017 y reconoció que el resultado de esa noche pone de manifiesto «un país lleno de dudas» y prometió trabajar para darles una respuesta.

Tras asegurar que ha «dejado de ser el candidato de un partido para convertirse en el presidente de todos», se comprometió a «escuchar el silencio» de los abstencionistas y «la cólera» de quienes optaron por su rival y prometió abrir «una nueva era» con una «nueva ambición».

Macron promete curar las «heridas» de Francia
Recién reelegido presidente de Francia, Emmanuel Macron prometió esta noche «escuchar el silencio de los abstencionistas» y responder a las razones «de la cólera» de quienes han apoyado a su rival, la ultraderechista Marine Le Pen, para tratar de restañar las heridas del país.

Le Pen admite la derrota

La ultraderechista Marine Le Pen admitió su derrota frente al liberal Enmanuel Macron en la segunda vuelta de las presidenciales francesas, pero denunció «métodos desleales» y consideró que sus resultados, que según las proyecciones le sitúan por encima del 40 % de los votos, «son una victoria en si mismos».

«En esta derrota veo una forma de esperanza. Este resultado representa para nuestros dirigentes y para los dirigentes europeos un desafío que no pueden ignorar, así como la aspiración de un gran cambio», advirtió también Le Pen en una declaración pocos minutos después de conocerse las proyecciones de voto.

Sobre todo, anunció que no va a abandonar y que va a liderar la campaña de las legislativas el próximo mes de junio para tratar de unir a toda la oposición al presidente reelegido, Emmanuel Macron.

Lo justificó porque «el riesgo de que Macron se haga con todos los resortes del poder Ejecutivo y Legislativo es elevado» a causa del sistema mayoritario que favorece al presidente para volver a conseguir una mayoría en la Asamblea Nacional que le dé manos libres.

De la campaña ahora finalizada, se felicitó de que «las ideas que representamos hayan llegado a su nivel más alto en esta segunda vuelta de las presidenciales pese a dos semanas (de campaña) de métodos desleales y violentos».

Afirmó que el resultado que le anuncian los institutos demoscópicos, «supone una victoria resplandeciente» con la que millones de franceses han manifestado su voluntad de cambio.

Aunque aseguró que no tiene «ningún resentimiento ni rencor», no se privó de anticipar que «el quinquenio que se abre no romperá con las prácticas de menosprecio del anterior y que Emmanuel Macron no hará nada para reparar las fracturas que dividen el país y que hacen sufrir a nuestros compatriotas».