Ocasio-Cortez vuelve a trabajar de camarera en Nueva York para defender la subida del salario mínimo en la hostelería de 2,13 a 15 dolares la hora

La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez y una de los principales rostros del socialismo americano volvió hoy a servir copas en un restaurante del barrio de Queens de Nueva York, por el que se presentó a las elecciones de 2016, por una iniciativa legislativa para elevar el salario mínimo en EE.UU. a los camareros y otros trabajadores que reciben propinas.

En Estados Unidos, las profesiones que reciben propinas, entre las que se incluyen los camareros, los trabajadores de centros de belleza o los limpiadores de vehículos, perciben un sueldo mínimo menor que el resto de empleados porque se supone que este se complementa con las gratitudes de los clientes.

A nivel federal, la paga de este colectivo está en 2,13 dólares la hora, aunque cada estado aplica sus propias leyes, como Nueva York, que recientemente lo ha ampliando hasta los 10 dólares, cuando el mínimo para el resto de trabajos es de 15 la hora.

Mezcló los ingredientes en la coctelera, la agitó con el arte de quien ha trabajado cuatro años detrás de las barras y «voilá», con la misma gracia que lo movió, sirvió el cóctel a un cliente del restaurante Queensboro, situado en el distrito de Jackson Heights, una zona con una gran población latina y que forma parte de la circunscripción que dio la victoria Ocasio.


Original del vecino barrio del Bronx, y de ascendencia puertorriqueña, Ocasio volvió a ponerse en la piel de una camarera, trabajo que dejó para meterse en política, para apoyar una causa que ha apadrinado en el Congreso de Estados Unidos: «Una sola paga justa».


«El salario mínimo federal para los trabajadores de propina es 2,13 la hora, es inaceptable. Cualquier trabajo que pague 2,13 dólares la hora no es un trabajo, es un contrato de servidumbre», dijo Ocasio entre los aplausos de los presentes, en su mayoría miembros de la iniciativa para subir el sueldo a este tipo de empleados.

Ocasio, que aseguró que la primera vez que trabajó de camarera fue a los 16 años en un bar irlandés para pagarse los billetes de tren, explicó, micrófono en mano, que tras terminar la universidad, debido a la crisis económica, el trabajo en los restaurantes era más estable que el que se podía obtener con el título universitario.

«Hemos hablado de salarios justos, de la necesidad de un salario justo. Es totalmente real la cantidad de explotación y acoso» sexual, dijo la congresista refiriéndose a los camareros y en concreto a las camareras.


Ocasio, imagen visible del ala más progresista de su partido y diana de las críticas más afiladas del conservador Partido Republicano de Donald Trump, aboga por un aumento del salario mínimo federal a 15 dólares la hora «no menos», aunque precisa que en algunas ciudades como Nueva York, Chicago o San Franciso «incluso deberían ser mayores».

«Recuerdo trabajar en restaurantes, cuando alguien te dice algo extremadamente inapropiado o alguien te toca y resulta que es el 28 o el 29 del mes y el día 1 del mes siguiente está a la vuelta de la esquina y tienes facturas que pagar (…), el día 28 o el día 29 vas a dejar a esa persona que te toque por tu desesperada situación económica», dijo.


Con un discurso directo, Ocasio insistió en que «no es suficiente ser una tierra de libertad, tenemos que ser una tierra de libertad económica, tenemos que ser económicamente libres para tomar las decisiones que necesitamos tomar en nuestra vida».

El acto fue organizado por la asociación Restaurant Opportunities Center United (ROC), que al igual que Ocasio apoyan iniciativas legales para el establecimiento de un salario mínimo equitativo para todas las profesiones a nivel nacional.

(Agencias)