El rey abdica en su hijo Felipe

«Su Majestad el Rey Don Juan Carlos me ha comunicado esta misma mañana su voluntad de renunciar al trono y abrir el proceso sucesorio». Con este anuncio, Mariano Rajoy ponía fin a una hora repleta de especulaciones tras enviar Moncloa la convocatoria de la que iba a ser la primera comunicación institucional del mandato de Mariano Rajoy.

El presidente del Ejecutivo no ha dado detalles de esta histórica decisión, porque ha argumentado que «Su Majestad desea comentar a todos los españoles a lo largo de esta misma mañana» los pormenores de este desenlace. «El Rey está convencido de que este es el mejor momento para que se pueda producir, con toda normalidad, el cambio de la Jefatura del Estado en favor del Príncipe de Asturias».


El jefe del Ejecutivo ha aclarado que mañana convocará un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar una ley orgánica que dé cobertura legal a la abdicación.

Fuentes de Zarzuela han señalado que el Rey Don Juan Carlos tomó la decisión de abdicar el pasado mes de enero, tras cumplir 76 años. Posteriormente en el mes de marzo se lo comunicó tanto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como al jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, según Europa Press. «Los españoles sabremos escribir una nueva página de nuestra historia, con clima sereno, con tranquilidad y agradecimiento a la figura de su majestad del Rey», ha declarado.

Una decisión «meditada»

Según estas fuentes, la decisión del monarca ha sido meditada y no responde a ningún acontecimiento sobrevenido como el resultado de las últimas elecciones europeas.

En este sentido insisten en que Don Juan Carlos tomó la decisión el pasado mes de enero cuando cumplió 76 años y a partir de ahí empezó un proceso de maduración. Primero lo habló con el Príncipe Don Felipe y después con el Gobierno y el líder de la oposición y con los distintos jefes de la Casa Real.

Renuncia al trono una figura histórica tan estrechamente vinculada a la democracia española que no se puede entender la una sin la otra. A todos nos deja una impagable deuda de gratitud.

Quiero expresar también nuestra más firme confianza en quien está constitucionalmente llamado a sucederle en su magistratura, el Príncipe de Asturias.

Su preparación, su carácter y la amplia experiencia en los asuntos públicos que ha ido adquiriendo a lo largo de estos últimos veinte años constituyen una sólida garantía de que su desempeño como jefe de Estado estará a la altura de las expectativas más exigentes.

Por último, quiero transmitirles a todos que este proceso se va a desarrollar con plena normalidad, en un contexto de estabilidad institucional y como una expresión más de la madurez de nuestra democracia. Muchas gracias».

(Agencias)