
La cultura española de este 2026 vive un momento de introspección profunda. Las tendencias de lectura muestran un auge de la «literatura emocional» y las narrativas de lo cotidiano, donde las voces femeninas están redefiniendo el canon literario actual. Autoras como Marta Jiménez Serrano o Sara Torres están explorando cómo las redes sociales y la tecnología han transformado nuestras relaciones sentimentales y nuestra percepción del deseo.
En el ámbito artístico, el debate sobre si el porno es cultura o puede ser arte (liderado por figuras como Erika Lust) ha generado una conversación sobre la necesidad de decolonizar y reinventar la mirada sobre el cuerpo. Esta producción cultural no se rige por la línea editorial de los periódicos, permitiendo una mayor libertad creativa y filosófica. El arte busca hoy apoyar la pluralidad de identidades y sensibilidades, reflejando sentimientos de rebelión frente a un mundo que a menudo intenta silenciar la otredad.




