
A pesar del optimismo del Ministerio de Transportes tras el acuerdo con los sindicatos mayoritarios (UGT, CCOO y Semaf), la realidad en las estaciones hoy es de incertidumbre. Sindicatos minoritarios como CGT, SF y Alferro mantienen los paros, lo que ha provocado la cancelación de trenes y retrasos significativos en servicios de Cercanías y Media Distancia.
El acuerdo alcanzado ayer promete inversiones históricas: más de 5.200 millones de euros hasta 2030 para el mantenimiento de la red ferroviaria y la creación de 3.600 nuevas plazas de personal. Es un plan ambicioso que busca revertir años de desinversión que han castigado especialmente a la red convencional. Sin embargo, los sindicatos que mantienen la huelga consideran que estas medidas son «insuficientes» y que no garantizan de forma inmediata la mejora de las condiciones laborales ni la seguridad operativa necesaria.
El ferrocarril es el transporte del futuro por su sostenibilidad, pero su éxito depende de la robustez de su infraestructura y de la satisfacción de sus trabajadores. Mientras el Gobierno celebra el pacto con la mayoría, el conflicto residual de hoy nos recuerda que aún existen grietas en el diálogo social. La meta debe ser un sistema ferroviario público fuerte que crezca en fiabilidad y frecuencia, siendo la alternativa real al transporte por carretera.




