
Mientras en los despachos se discuten presupuestos, en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha comenzado hoy un evento que pretende sacudir los cimientos mismos del sistema económico. El Foro Social «Más Allá del Crecimiento» ha arrancado con la participación de más de 94 organizaciones, desde colectivos ecologistas históricos hasta plataformas feministas y vecinales. No se trata de una convención académica convencional; es un grito coordinado contra lo que definen como la «dictadura del PIB».
Los portavoces del foro han sido tajantes en su inauguración: el modelo actual de crecimiento infinito es incompatible con los límites biofísicos de un planeta que ya muestra signos de agotamiento severo. El documento base del encuentro propone 39 medidas que buscan una «transición ecosocial justa». Entre ellas destacan la implementación de una renta básica universal, la reducción drástica de la huella ecológica del turismo y una reforma fiscal que penalice severamente a quienes lucran con la destrucción del medio ambiente.
Paralelamente, el activismo urbano no descansa. En el barrio de Lavapiés, la plataforma «Lavapiés al límite» ha convocado una rueda de prensa hoy para denunciar el abandono institucional y la presión de la turistificación. Al mismo tiempo, el Sindicato de Inquilinas ha estado activo desde la madrugada, intentando frenar desahucios y exigiendo una negociación colectiva con grandes tenedores como Blackstone. Para estas activistas, la vivienda no es un activo financiero, sino un derecho humano que debe ser protegido por encima de los intereses del mercado. El ambiente en Madrid es de una ebullición social que recuerda a los grandes ciclos de movilización, uniendo la urgencia climática con la precariedad habitacional en un solo frente de resistencia.




