
Tras meses de movilizaciones intensas en Bruselas y Estrasburgo, los sindicatos europeos han logrado una victoria política significativa. El Parlamento Europeo ha adoptado un informe de iniciativa propia que insta a la Comisión a crear una directiva vinculante para limitar las cadenas de subcontratación y regular la intermediación laboral. Esta decisión responde a las exigencias de federaciones como EFFAT (alimentación y agricultura) y ETF (transporte), que la semana pasada movilizaron a cientos de trabajadores frente a la Eurocámara para denunciar la explotación sistémica que se oculta tras los modelos de subcontratación compleja.
Los sindicatos han demostrado que la subcontratación en cadena es el caldo de cultivo perfecto para el fraude social, el dumping laboral y la delincuencia económica. En sectores como la construcción o el transporte de mercancías, es común encontrar hasta cinco o seis niveles de subcontratas, lo que diluye la responsabilidad de la empresa principal y deja a los trabajadores en una situación de total desprotección. La propuesta aprobada hoy por los eurodiputados pide limitar la subcontratación a un máximo de dos niveles y prohibirla totalmente en las actividades nucleares de las empresas, fomentando la contratación directa y estable.
La presión sindical no se detiene aquí. Las organizaciones exigen que la futura directiva incluya un sistema de «responsabilidad solidaria» en toda la cadena. Esto significa que la empresa que contrata el servicio será legalmente responsable si alguna de sus subcontratas incumple los derechos laborales o no paga los salarios. «Es hora de que las empresas dejen de competir a base de pisotear derechos», han declarado los portavoces sindicales tras conocerse el resultado de la votación. Aunque el informe no es ley todavía, supone un mandato político ineludible para que la Comisión Europea actúe antes de que termine el semestre y ponga fin a un modelo que condena a millones de europeos a la precariedad.




