
El Gobierno de Pedro Sánchez endurece su postura frente a la intervención de Washington en el golfo Pérsico, mientras la OCDE rebaja las previsiones de crecimiento para toda Europa por el impacto energético.
REDACCIÓN / MADRID
La actualidad informativa de este martes viene marcada por una decisión de calado geopolítico y consecuencias directas en las relaciones diplomáticas entre Madrid y Washington. El Gobierno de España ha ordenado el cierre del espacio aéreo nacional para todos aquellos aviones militares de Estados Unidos que participen en operaciones vinculadas a la guerra contra Irán. Esta medida, de carácter excepcional, busca desvincular la logística española de un conflicto que cumple hoy 30 días y que amenaza con formalizar el control iraní sobre el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el suministro global de crudo.
La decisión se produce en un contexto de máxima tensión internacional. Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, lanza mensajes contradictorios sobre posibles negociaciones, las fuerzas de Irán han amenazado con una «lluvia de fuego» ante cualquier intento de invasión terrestre. En este escenario, la postura del Ejecutivo español se alinea con una política de distensión que busca evitar una escalada mayor, a pesar de las presiones de la Administración norteamericana, que asegura estar cerca de «retomar el control» de la zona.
Impacto económico y previsiones de la OCDE
En el plano económico, la guerra ya factura sus primeros costes en las previsiones nacionales. La OCDE ha actualizado sus Perspectivas Económicas Provisionales, recortando una décima el crecimiento del PIB español para 2026, situándolo en el 2,1%. El organismo internacional señala directamente al aumento de los precios de la energía como el principal lastre, elevando la previsión de inflación media en España hasta el 3%.
A pesar de este ajuste, la economía española muestra una resistencia superior a la de sus vecinos europeos. Mientras Alemania, Francia e Italia se enfrentan a crecimientos que no superarán el 1%, España se mantiene como uno de los motores de la eurozona, aunque condicionada por la volatilidad del mercado del petróleo. Precisamente hoy, el precio de la electricidad en el mercado mayorista refleja esta inestabilidad, alcanzando picos de 223,25 euros/MWh en las franjas nocturnas, lo que supone un desafío para el consumo doméstico y la competitividad industrial.




