
Los ingresos por cotizaciones sociales rozan los 177.000 millones de euros, situando el desajuste de las cuentas en el 0,4% del PIB y consolidando la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
REDACCIÓN / MADRID
Las cuentas de la Seguridad Social han cerrado el último ejercicio con un dato que marca un punto de inflexión en la gestión de las políticas públicas de la última década. El déficit del sistema se ha reducido hasta el 0,4% del Producto Interior Bruto (PIB), lo que supone el nivel más bajo registrado desde el año 2011. Este saneamiento de las arcas públicas ha sido posible gracias a un volumen de ingresos por cotizaciones sociales que ha rozado los 177.000 millones de euros, una cifra récord que refleja la fortaleza de la creación de empleo y el impacto de la última reforma laboral.
La evolución de las cuentas generales de la Seguridad Social, publicadas hoy, confirman una tendencia de recuperación sostenida. En términos de caja, los ingresos por cuotas de trabajadores y empresas han crecido por encima del ritmo de la economía, lo que ha permitido absorber el incremento del gasto en pensiones —vinculado a la revalorización con el IPC— sin comprometer la estabilidad financiera del organismo.
Ingresos en máximos históricos
El motor de esta reducción del déficit ha sido, sin duda, la recaudación. Los 176.980 millones de euros ingresados por cotizaciones representan un incremento significativo respecto al año anterior. Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, este aumento se debe a tres factores principales:
Récord de afiliados: La cifra de ocupados se mantiene de forma estable por encima de los 21 millones de personas, con una especial incidencia en sectores de alto valor añadido.
Mejora salarial: El incremento de las bases medias de cotización, impulsado por las subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y la negociación colectiva, ha elevado la aportación media por trabajador.
Estabilidad en el empleo: La reducción de la temporalidad ha permitido que las cotizaciones sean más constantes a lo largo del año, evitando los baches de recaudación estacionales de periodos anteriores.
Comparativa histórica y sostenibilidad
Para entender la magnitud del dato, hay que remontarse a 2011, momento en que los efectos de la crisis financiera comenzaron a horadar profundamente las cuentas del sistema. Desde entonces, el déficit llegó a alcanzar cotas preocupantes, superando el 1,5% del PIB en los momentos de mayor debilidad del mercado laboral. El cierre actual en el 0,4% sitúa a España en una posición de mayor solvencia ante los retos demográficos que plantea la jubilación de la generación del baby boom.
Desde el Gobierno, Carlos Cuerpo ha valorado estas cifras como la confirmación de que «es posible revalorizar las pensiones y, al mismo tiempo, sanear las cuentas públicas». La transferencia de gastos impropios desde el presupuesto del Estado a la Seguridad Social también ha contribuido a clarificar el balance real del sistema, separando lo que son prestaciones contributivas de otras políticas de asistencia social.




