
La jornada electoral del pasado domingo en Aragón ha dejado un panorama legislativo marcado por la fragmentación y la necesidad de acuerdos sólidos. El Partido Popular, encabezado por Jorge Azcón, ha revalidado su posición como la fuerza más votada al obtener 26 escaños. Sin embargo, la lectura de estos resultados es agridulce para la formación, que ha visto cómo su representación descendía en dos diputados respecto a los comicios de 2023, alejándose de la mayoría absoluta fijada en 34 asientos.
El gran protagonista de la noche ha sido, sin duda, Vox. La formación integrista ha logrado duplicar su presencia en las Cortes de Aragón, pasando de 7 a 14 parlamentarios. Este crecimiento exponencial sitúa al partido en una posición de fuerza ineludible para cualquier intento de investidura de Azcón. Durante la campaña, los mensajes de Vox se centraron en la necesidad de un cambio estructural en las políticas regionales, y ahora, con los datos en la mano, sus líderes han subrayado que su apoyo no será un «cheque en blanco», buscando que su organización crezca en influencia dentro del ejecutivo autonómico.
Por el contrario, el PSOE ha registrado uno de sus peores resultados históricos en la comunidad, cayendo hasta los 18 escaños. Esta pérdida de cinco representantes no solo debilita la alternativa de izquierdas en Aragón, sino que envía una señal de alerta al Gobierno central. A la izquierda de los socialistas, los resultados han sido dispares: la Chunta Aragonesista (CHA) ha experimentado un repunte significativo hasta los 6 escaños, mientras que otras fuerzas han quedado reducidas a una presencia testimonial o han desaparecido del arco parlamentario.
La gobernabilidad de Aragón dependerá ahora de la capacidad de diálogo. Azcón se enfrenta al reto de articular un programa que satisfaga las demandas de Vox sin desdibujar el perfil moderado que ha intentado proyectar el PP. El eco nacional de estas elecciones es innegable, ya que prefigura las tensiones que se vivirán en futuros ciclos electorales donde la suma de las derechas parece ser la única alternativa viable frente a los bloques de izquierda.




