
La interrupción del tráfico marítimo en el golfo Pérsico, tras la ofensiva denominada Operación Furia Épica, sitúa el precio del crudo Brent por encima de los 103 dólares y obliga a Donald Trump a posponer su cumbre estratégica en China.
MADRID – La situación en el golfo Pérsico ha alcanzado hoy, 17 de marzo de 2026, un punto de inflexión crítico. Lo que comenzó hace diecisiete días como una serie de intercambios militares entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha derivado en una crisis logística y energética de dimensiones internacionales. El bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente la quinta parte del petróleo mundial, se mantiene firme, mientras los incidentes se desplazan hacia la infraestructura civil y energética de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Impacto en el transporte y la aviación
Las autoridades de aviación civil de Dubái se vieron obligadas a suspender temporalmente las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Dubái, uno de los nodos de conexión más importantes del planeta. La medida se tomó tras el impacto de un dron en un tanque de combustible en las proximidades de las pistas, lo que generó un incendio que fue contenido por los equipos de defensa civil en pocas horas.
Simultáneamente, en el emirato de Fujairah, se reportaron daños en una terminal petrolera debido a otra incursión aérea, mientras que en Abu Dabi se confirmó el impacto de un misil contra un vehículo civil. Estas acciones han llevado al Ministerio del Interior de los EAU a emitir una alerta nacional, restringiendo el espacio aéreo y afectando directamente a la operativa de la aerolínea Emirates, que ha cancelado o desviado decenas de vuelos internacionales.
El factor Trump y la diplomacia en pausa
En Washington, el presidente Donald Trump ha comparecido ante los medios para anunciar un cambio significativo en su agenda exterior. El mandatario ha solicitado formalmente a Pekín la postergación de su visita oficial a China, originalmente prevista para finales de este mes, donde debía reunirse con el presidente Xi Jinping.
Según declaraciones de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la prioridad absoluta del Ejecutivo estadounidense es ahora la Operación Furia Épica y la seguridad en el golfo Pérsico. Trump ha vinculado la celebración de la cumbre con China a la postura que adopte el gigante asiático respecto a la seguridad del estrecho de Ormuz, sugiriendo que espera una mayor cooperación de las potencias internacionales para reabrir el paso marítimo.
Consecuencias económicas: petróleo al alza
Los mercados financieros han reaccionado con volatilidad ante la prolongación del bloqueo. El barril de Brent ha superado la barrera de los 103 dólares, acumulando una subida superior al 40 % desde que se iniciaron las hostilidades el pasado 28 de febrero. Los analistas de Bank of America han revisado al alza sus previsiones para 2026, señalando que, si el tráfico por Ormuz no se normaliza en las próximas semanas, el crudo podría alcanzar los 130 dólares.
Este escenario afecta especialmente a las economías dependientes de la importación de hidrocarburos. En España, el Gobierno monitoriza el impacto en los precios de la energía, mientras que en otras latitudes la situación es ya dramática. Cuba ha reportado un colapso total de su sistema eléctrico nacional —el sexto en el último año y medio— debido a la falta de suministro de combustible, una crisis agravada por el bloqueo energético y la imposibilidad de recibir tanqueros desde el pasado enero.
Operaciones sobre el terreno
En el plano estrictamente militar, el Ejército de Israel ha informado de la destrucción de un complejo de inteligencia en Teherán y de infraestructuras vinculadas a la Guardia Revolucionaria. Por su parte, el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, mencionó informes que sugieren que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, podría haber resultado herido en los ataques de los últimos días, aunque esta información no ha sido confirmada de forma independiente por fuentes locales.
La ONU, a través de su agencia para los refugiados (ACNUR), estima que el conflicto ya ha provocado el desplazamiento interno de más de 3,2 millones de personas en territorio iraní. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención los movimientos en la región, ante el temor de que la escalada bélica se convierta en una crisis estructural de larga duración que altere definitivamente los equilibrios de poder en Oriente Medio.




