
Las consecuencias humanas de la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel han dejado un balance provisional de al menos 201 personas fallecidas en territorio de Irán, según los datos recopilados por la Media Luna Roja. El suceso más grave se ha localizado en la provincia de Hormozgán, concretamente en la localidad de Minab, donde el impacto de proyectiles en un centro educativo ha provocado la muerte de 108 estudiantes y ha dejado a otras 60 con heridas de diversa gravedad.
La Fiscalía de Minab ha confirmado la identidad de muchas de las víctimas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros del edificio escolar. Este incidente ha generado una condena inmediata por parte de diversas organizaciones internacionales que supervisan los derechos humanos en la región. Además de las víctimas en el ámbito educativo, se han reportado fallecimientos en zonas residenciales de Teherán, donde los ataques aéreos han afectado a infraestructuras civiles cercanas a los centros de mando gubernamentales.
En el lado opuesto, la respuesta de las autoridades de Teherán mediante el lanzamiento de misiles ha causado al menos una víctima mortal en la ciudad de Tel Aviv, tras el impacto de un proyectil en un complejo de viviendas. Los sistemas de emergencia de ambos territorios se encuentran desbordados ante la magnitud de los daños. Instituciones como el CGRI y organizaciones aliadas como Hizbulá han emitido comunicados señalando que la responsabilidad de estas muertes recae directamente sobre la administración de Donald Trump y el ejecutivo de Benjamin Netanyahu, mientras la comunidad internacional observa con preocupación la elevada cifra de víctimas civiles en las primeras horas del conflicto.




