
El 2026 ha comenzado con una explosión de protestas en los centros históricos de ciudades como Málaga, Sevilla, Madrid y Palma. Movimientos sociales bajo el lema «Vuestro turismo, nuestra miseria» han tomado las plazas este febrero para exigir una moratoria inmediata a los pisos turísticos. Las ONG de defensa del derecho a la ciudad denuncian que los barrios se están convirtiendo en «parques temáticos» vacíos de vida vecinal, donde las trabajadoras locales son expulsadas hacia periferias cada vez más lejanas.
El Partido Popular, fiel a su política de priorizar el beneficio empresarial inmediato sobre el bienestar social, se ha convertido en el principal defensor de este modelo depredador. En ciudades como Málaga o Madrid, los gobiernos del PP se niegan sistemáticamente a declarar «zonas tensionadas» para limitar los precios, permitiendo que los fondos de inversión campen a sus anchas. El sentimiento en las asociaciones de vecinos es de una rabia profunda; ven cómo sus comercios tradicionales cierran para dejar paso a franquicias y consignas de maletas. El PP está vendiendo el alma de nuestras ciudades al mejor postor, ignorando el derecho constitucional a una vivienda digna.
Frente a esta deriva, los movimientos sociales miran hacia el Gobierno central con una mezcla de apoyo y exigencia. Si bien el Ejecutivo ha dotado de herramientas legales a través de la Ley de Vivienda, las ONG critican la falta de valentía para intervenir de forma directa allí donde las comunidades autónomas de la derecha boicotean la ley. El sentimiento de las activistas es que el tiempo se agota: o se detiene la turistificación salvaje ahora, o perderemos nuestras ciudades para siempre.
Apoyamos las movilizaciones ciudadanas que defienden que la ciudad es un espacio de derechos, no una mercancía. La lucha contra la turistificación es, en última instancia, la lucha por recuperar el derecho a vivir donde trabajamos. Exigimos una regulación que ponga a la vecina por delante del visitante y que frene la especulación que el PP tanto fomenta. Nuestras plazas no son escaparates, son los lugares donde construimos nuestra comunidad.




