
Andalucía comienza a evaluar los daños tras el paso devastador de la borrasca Leonardo, que ha dejado un rastro de inundaciones, desalojos y una profunda crisis en las infraestructuras. Con más de 11.000 personas desalojadas en toda la comunidad, ciudades como Jerez de la Frontera y zonas de la Sierra de Cádiz han vivido situaciones de emergencia no vistas en décadas.
El despliegue del Estado ha sido masivo, movilizando a más de 6.600 efectivos, incluyendo a la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Guardia Civil y la Policía Nacional. Los esfuerzos se han centrado inicialmente en el rescate y la evacuación preventiva, especialmente en las cuencas del Guadalquivir y el Guadalete, cuyos caudales alcanzaron cotas históricas. En Córdoba, el río llegó a los cinco metros, obligando al desalojo de 400 familias en las zonas más próximas a la ribera.
El impacto económico es todavía incalculable, pero las primeras estimaciones de la Junta de Andalucía hablan de pérdidas millonarias, especialmente en el sector agrícola y forestal. Más de 80 carreteras secundarias permanecen cortadas y el servicio ferroviario en el eje Sevilla-Cádiz-Málaga ha sufrido interrupciones severas debido a los desprendimientos y la inundación de las vías.
El Gobierno ha asegurado que las ayudas estatales llegarán con celeridad para apoyar la reconstrucción de las zonas afectadas. La prioridad ahora, además de restablecer la normalidad en el suministro eléctrico y las comunicaciones, es reforzar las infraestructuras hídricas para prevenir futuros desastres de esta magnitud. La borrasca Leonardo ha vuelto a poner de manifiesto la urgencia de adaptar nuestro territorio a los fenómenos meteorológicos extremos, buscando que la resiliencia de nuestras poblaciones crezca ante el cambio climático.




