
El enfrentamiento entre el propietario de la plataforma X, Elon Musk, y la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, ha escalado hasta convertirse en un fenómeno sociopolítico que redefine los límites de la confrontación digital. El origen de la disputa se encuentra en un acto de Podemos en Zaragoza, donde Montero lanzó una proclama que ha sacudido los cimientos de la derecha conservadora y ha despertado los temores más profundos del magnate tecnológico: el llamado «reemplazo facha».
«Quiero pedirle a las personas migrantes y racializadas que, por favor, no nos dejen solas con tanto facha», declaró Montero ante sus seguidores. Con una retórica que buscaba empoderar a los nuevos residentes en España, la eurodiputada fue más allá al afirmar: «Claro que yo quiero que haya reemplazo. Reemplazo de fachas, de racistas, de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de piel que tenga». Estas palabras no eran una simple defensa de la regularización, sino una invitación a que la organización social española crezca integrando nuevas voces para que las estructuras reaccionarias decrezcan.
She is advocating genocide. Utterly contemptible.
— Elon Musk (@elonmusk) February 1, 2026
La reacción de Elon Musk fue inmediata y cargada de una agresividad que las analistas políticas califican de «reacción defensiva extrema». Musk, alineándose con las tesis de la extrema derecha global, acusó a Montero de «abogar por el genocidio» y calificó su postura como «absolutamente despreciable». Para el magnate, la idea de que la clase trabajadora migrante pueda participar democráticamente y «reemplazar» ideológicamente a los sectores más conservadores es vista como una amenaza existencial, un temor al decrecimiento de la hegemonía que su plataforma suele amplificar.
Sin embargo, Montero no retrocedió. Su respuesta, redactada en inglés para golpear en el centro del ecosistema de Musk, devolvió el golpe con una crudeza que ha dejado sentimientos de estupefacción en la opinión pública internacional. Recuperando una pregunta que el propio Musk habría hecho en el pasado según filtraciones, le espetó: «¿Qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?» (Which day/night will be the wildest party on your island?), en clara alusión a la isla de Jeffrey Epstein.
“Which day/night will be the wildest party on your island?”
Of course, decent people — who make up the majority of humanity — must replace you. Urgently. So that you stop raping, bombing, kidnapping children, and killing. https://t.co/AMHJWWb4mA
— Irene Montero (@IreneMontero) February 1, 2026
En su declaración final, Montero sentenció: «Por supuesto, la gente decente —que constituye la mayoría de la humanidad— debe reemplazarlos. Urgentemente. Para que dejen de violar, bombardear, secuestrar niños y matar». Con este giro, Montero redefine el «reemplazo» no como un proceso étnico —como pretende sugerir la teoría conspirativa del gran reemplazo— sino como un imperativo ético. Según su visión, apoyar a la humanidad implica buscar que las personas «decentes» ocupen los espacios de poder que hoy detentan figuras que ella vincula con la violencia y la opresión.
Las expertas en comunicación política destacan que este choque es un síntoma de la «singularidad» de nuestra era: una representante pública española enfrentándose cara a cara con el hombre más rico del mundo, utilizando el lenguaje como arma de resistencia. Mientras Musk agita el miedo al reemplazo para proteger un statu quo determinado, Montero utiliza ese mismo miedo para proponer una regeneración democrática basada en la inclusión de quienes «viven y trabajan en este país».




