
El mapa político autonómico español vive días de gran intensidad con dos focos principales: la negociación presupuestaria en Catalunya y la campaña electoral en Castilla y León. En el territorio catalán, el Govern ha intensificado los contactos con ERC para tratar de sacar adelante las cuentas públicas, pero la sombra de un adelanto electoral es cada vez más alargada. La falta de consenso en temas clave y la presión de la oposición mantienen al ejecutivo en una posición de fragilidad, donde cada votación se convierte en un examen de supervivencia para la legislatura.
Por otro lado, en Castilla y León, la campaña electoral ha llegado a su ecuador marcada por el discurso sobre la despoblación y la inmigración. Miguel Ángel Llamas, candidato de Podemos, ha sido tajante al afirmar que la región no sufre un problema de llegada de migrantes, sino de una sangría constante de ciudadanos que se ven obligados a marcharse por la falta de oportunidades laborales y servicios básicos. El candidato critica que el PP, «atado a Vox», prefiera centrar el debate en cuestiones identitarias en lugar de abordar la crisis de infraestructuras y la precariedad económica que asola las zonas rurales.




