El PP construyó piscinas con el dinero europeo destinado a regenerar el embalse gallego contaminado con cianobacteria

El Gobierno del PP destinó la mayor parte de los fondos de la UE a un programa de recuperación de la calidad del agua del embalse de As Conchas, en los municipios ourensanos de Bande y Muíños, a la construcción de piscinas y a la reconstrucción de termas.

El plan de 1.015.631 euros fue financiado en un 80% con fondos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Comisión Europea.

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El pasado mes de julio, el Consello de Contas de Galicia alertó de que estas mismas administraciones habían dejado en el aire más del 40% del presupuesto de otro programa europeo, el Life Rexenera Limia, que pretendía realizar proyectos piloto de recuperación de acuíferos que desembocan en el río Limia, que a su vez desemboca en la cuenca.

Aguas contaminadas en una de las playas de la cuenca de As Conchas, en una imagen de archivo.
Galicia ha dejado sin utilizar la mitad de los fondos europeos destinados a la regeneración de la contaminada cuenca del Ourense.

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Durante décadas, la cuenca ha acumulado contaminación por fósforo y nitratos procedente de las aguas residuales, los fertilizantes y los residuos de las granjas industriales promovidas por la empresa Coren en la región, que cuenta con la mayor densidad de granjas de cerdos y pollos de Galicia.

Estos residuos alimentan las cianobacterias que provocan la sopa verde, el mismo fenómeno que ha envenenado la Manga del Mar Menor en Murcia. En As Conchas, el proceso ha escalado a un nivel aún más grave.

Según vecinos y expertos, la falta de oxígeno y agua dulce en las aguas de la cuenca debido al calor y la sequía de este verano, junto con la excesiva acumulación de microalgas, ha provocado el envenenamiento de las aguas de los manantiales con sulfuro de hidrógeno producido por la descomposición de las cianobacterias del fondo, que casi no reciben luz debido a la sopa verde.

El sulfuro de hidrógeno es muy tóxico y su contacto puede provocar graves lesiones en la piel y las mucosas, así como graves problemas respiratorios e incluso la muerte por asfixia si se inhala a través de la humedad del aire.

En 2013, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de Mariano Rajoy, puso en marcha el Proyecto de Mejora de la Calidad del Agua y Recuperación Ambiental de la Cuenca de As Conchas.

Los objetivos eran, por orden, «mejorar la calidad de las aguas de la cuenca, compensar la falta de baño [prohibido en muchas épocas del año] con otras zonas aptas para ese uso, fomentar las actividades recreativas, culturales y sanitarias en el entorno del río y (…) la seguridad y accesibilidad de las orillas».

En la práctica, el primer objetivo no recibió casi nada de dinero. La mayor parte del presupuesto -921.183 euros más 193.449 de IVA- se destinó a la construcción de una estructura de dos piscinas y a la renovación de las termas romanas de Porto Quintela, todo ello en Bande.

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En el primer caso se invirtieron casi 530.000 euros, y en el segundo más de 120.000 euros. Además, se gastaron otros 15.168 euros en la limpieza de una playa fluvial. Sólo se gastaron 30.200 euros en la restauración medioambiental de las aguas de la cuenca.

La única acción destinada a recuperar el agua envenenada fue la instalación de una isla vegetal flotante de pocos metros cuadrados que supuestamente filtraría las toxinas de un lago de 645 hectáreas y casi 30 millones de metros cúbicos de agua embalsada.

Agua contaminada en una de las playas del embalse de As Conchas, en una imagen de archivo.
El Gobierno quiere declarar zona vulnerable la cuenca contaminada de Galicia, que la Xunta ha dejado sin protección.

No sirvió para nada y el poco dinero que se gastó para regenerar el agua se hizo sabiendo que no iba a funcionar’, dice Pablo Álvarez Veloso, portavoz de la asociación de vecinos de As Conchas.