
La Comunidad de Madrid registra una salida de cargos públicos tras la crisis abierta por la gestión de las universidades y las palabras de Isabel Díaz Ayuso sobre las familias de los fallecidos en las residencias durante la pandemia. Las dimisiones de las diputadas Mónica Lavín, Carlota Pasarón y el diputado Pablo Posse coinciden con la reestructuración del ejecutivo regional.
Salidas en el equipo de gobierno
La salida de Emilio Viciana de la Consejería de Educación ha arrastrado consigo a parte de su equipo técnico. Este movimiento se produce tras el bloqueo de la ley de universidades y la falta de acuerdo con los rectores de los centros públicos. Para sustituir estos perfiles, la presidenta ha nombrado a Mercedes Zarzalejo, cuya llegada marca el nuevo rumbo de la Consejería.
El detonante de las renuncias
Las bajas en el grupo parlamentario se han producido después de que la presidenta calificara de «plataforma de frustrados» a las familias de los 7.291 fallecidos en las residencias que reclaman justicia por los protocolos de derivación.
Bajas parlamentarias: Tres representantes han entregado su acta en la Asamblea de Madrid, dejando vacantes sus escaños en un momento de inestabilidad legislativa.
Respuesta social: El colectivo de familiares ha mantenido sus movilizaciones, señalando que las palabras de la autoridad regional han precipitado la ruptura interna.
Reorganización sin apoyos
Con estas salidas, el ejecutivo regional afronta una etapa con perfiles de mayor confrontación ideológica. La sustitución de los cargos salientes por figuras alineadas con la dirección actual busca cerrar la crisis de autoridad, mientras la oposición subraya la pérdida de efectivos en el núcleo que inició la legislatura.




