
El Banco Central Europeo (BCE) ha confirmado hoy su decisión de mantener los tipos de interés de referencia en el 2,0%. Esta es la quinta reunión consecutiva en la que la institución liderada por Christine Lagarde opta por el inmovilismo, una estrategia que busca consolidar el control sobre la inflación sin asfixiar el crecimiento económico del bloque.
La tasa de inflación interanual de la eurozona se ha moderado hasta el 1,7% en enero de 2026, situándose por debajo del objetivo del 2% por primera vez en años. Sin embargo, el BCE mantiene un enfoque «dependiente de los datos». Lagarde ha subrayado que, aunque la tendencia es positiva, existen riesgos latentes como la volatilidad de los precios de la energía y las tensiones geopolíticas globales que podrían revertir este progreso.
Para los mercados financieros y las familias en España, esta decisión supone un respiro agridulce. Por un lado, la pausa en las subidas evita un mayor encarecimiento de las hipotecas variables, pero la ausencia de recortes adicionales mantiene el Euríbor en niveles que siguen limitando el consumo doméstico. Los analistas prevén que los tipos se mantendrán estables durante gran parte de 2026, ya que el BCE prefiere pecar de prudencia antes que arriesgarse a un rebrote inflacionario. Este escenario de «estabilidad tensa» es el que debemos monitorizar para asegurar que los fondos destinados a nuestra misión no pierdan poder adquisitivo ante fluctuaciones inesperadas de la divisa.




