
En paralelo a su labor parlamentaria, Sumar está utilizando este sábado para consolidar su relación con los movimientos sociales y sindicatos a través de su Laboratorio de Ideas. La noticia destacada es el lanzamiento de un proceso de consulta nacional para la redacción de un «Estatuto de la Sociedad Civil». Este documento pretende blindar la participación de las ONGs y los movimientos vecinales en el diseño de las políticas públicas, otorgándoles un carácter vinculante en ciertos procesos de decisión local y autonómica.
Este movimiento es una respuesta directa a la sensación de que las instituciones se han vuelto «muros impermeables» a las demandas de la calle. Sumar quiere que organizaciones como el Sindicato de Inquilinas o las plataformas ecofeministas tengan un asiento institucional garantizado en las mesas de seguimiento de las leyes. Hoy, en encuentros bilaterales con representantes de sindicatos alternativos, Sumar ha propuesto que este Estatuto incluya el reconocimiento legal de los «Agentes de Transformación Social», permitiendo que líderes vecinales y activistas de derechos humanos puedan participar en comisiones parlamentarias de forma regular y no solo de manera extraordinaria.
La importancia de esta iniciativa reside en el intento de Sumar de no ser «un partido más», sino una plataforma que sirva de puente entre la institución y la movilización. En un momento de gran tensión social, como demuestra la marea blanca sanitaria de hoy, Sumar busca posicionarse como el único actor político capaz de traducir el descontento de las calles en textos jurídicos concretos. Si este Estatuto llega a materializarse, supondría una transformación radical de la democracia participativa en España, devolviendo a las organizaciones sociales una cuota de poder real que hasta ahora les ha sido negada por el bipartidismo tradicional y el auge del autoritarismo administrativo.




