
El Partido Popular ha adoptado este martes una estrategia de comunicación que calca, punto por punto, la narrativa desplegada por el Gobierno de Israel. Tras la muerte de Ali Jamenei y la caída de Nicolás Maduro, la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo ha sincronizado su discurso con el del ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, para presentar a Pedro Sánchez como un aliado de los regímenes autoritarios en declive.
En enero le quitaron a @sanchezcastejon a Maduro.
Ahora le han quitado a Jameneí.
¿Qué hará ahora el pobre Sánchez? pic.twitter.com/lcJkXCHtPz— Gideon Sa’ar | גדעון סער (@gidonsaar) March 3, 2026
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Los mismos argumentos: de Jerusalén a Génova
El análisis de las declaraciones de hoy muestra una coincidencia total en los ejes de ataque contra el presidente del Gobierno:
El argumento del «huérfano político»: El ministro israelí Gideon Sa’ar ha publicado un mensaje directo cuestionando: «¿Qué hará ahora el pobre Sánchez sin Maduro ni Jamenei?». Casi de forma simultánea, el PP ha replicado esta misma tesis en sus canales oficiales, afirmando que al presidente «se le vacía el grupo de WhatsApp» tras perder a sus supuestos referentes internacionales en Caracas y Teherán.
La pinza «Irán-Venezuela»: Ambas organizaciones han utilizado la misma asociación de nombres para deslegitimar la política exterior española. Mientras Israel utiliza esta retórica para justificar sus acciones bélicas, el PP la emplea para argumentar que el veto al uso de las bases de Rota y Morón no es una cuestión de soberanía, sino una «colaboración necesaria» con el régimen iraní.
El uso de la mofa diplomática: La utilización de términos como «pobre Sánchez» por parte de Sa’ar ha encontrado su eco en la oposición española, que ha abandonado el tono institucional para adoptar una crítica basada en el escarnio, sugiriendo que España se ha convertido en el «refugio» de las causas perdidas del eje iraní-venezolano.
El PP como altavoz de la presión externa
Al asumir estos argumentos, el Partido Popular actúa como vocero de los intereses de Benjamín Netanyahu y Donald Trump en el tablero nacional:
Validación del embargo: Al comprar la tesis israelí de que Sánchez es un aliado de Irán, el PP otorga legitimidad política a las amenazas de «guerra económica» proferidas por la Casa Blanca. Si el Gobierno es «amigo de terroristas», las sanciones de Scott Bessent (secretario del Tesoro de EE. UU.) pasarían a estar justificadas bajo esa lógica.
Cuestionamiento del Convenio de Defensa: La formación evita defender el cumplimiento del Convenio de 1988 —que exige autorización para ataques unilaterales— y prefiere alinearse con la exigencia de Trump e Israel de disponer de las bases andaluzas sin restricciones, acusando a la ministra Margarita Robles de «torpedear» la seguridad de los aliados.
El aislamiento buscado
Esta coincidencia de argumentos busca proyectar una imagen de España como una anomalía dentro de la OTAN. Mientras el ministro Gideon Sa’ar busca castigar diplomáticamente a España por su postura sobre Palestina e Irán, el PP traslada ese castigo al ámbito doméstico, convirtiendo las proclamas del Gobierno israelí en su principal línea de oposición parlamentaria.




