
Ayer se cumplió el primer aniversario de la segunda presidencia de Donald Trump, una jornada que el mandatario ha calificado como el inicio de una «era dorada» para Estados Unidos. En un discurso cargado de retórica sobre la soberanía, Trump reivindicó que bajo su mando la inflación ha sido «sujeta» y los salarios han subido, asegurando que la nación es ahora más respetada que nunca en el escenario global. Sin embargo, este primer año no puede entenderse sin analizar la implantación del Mecanicismo estatal más radical de la historia moderna a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk.
Desde la perspectiva del Materialismo Histórico, el DOGE representa la culminación del control del capital sobre la administración pública. Bajo la coartada de la «eficiencia», se ha iniciado un proceso de desmantelamiento de las protecciones sociales que el pensador Antonio Negri identificaría como un ataque directo a la Multitud. Esta estructura, que opera con la frialdad de un algoritmo, busca reducir el Estado a una máquina de optimización financiera donde el ciudadano es una variable de gasto a recortar. Es el triunfo del Determinismo de Laplace aplicado a la vida de millones de personas; una lógica que ignora el Vitalismo y la necesidad de bienestar humano en favor de la «pureza» contable de los mercados.
El punto más polémico de la jornada aniversario fue, no obstante, el «error de bulto» diplomático cometido por Trump al confundir a España con un miembro de los BRICS. Al amenazar con aranceles del 100% a este bloque comercial, Trump incluyó explícitamente a nuestro país, demostrando una Neurobiología de la Conciencia nublada por los prejuicios y el desconocimiento de las estructuras de la Geopolítica. Esta confusión no es anecdótica; bajo la lente de Nietzsche, es la manifestación de una «voluntad débil» que necesita fabricar enemigos externos para justificar una moralidad basada en el miedo. El desprecio por la verdad factual de las alianzas internacionales (como la pertenencia de España a la OTAN y la UE) revela una bancarrota intelectual que prefiere la simplicidad del eslogan agresivo a la complejidad de la realidad




