
El miércoles 1 de abril de 2026, a las 22:35 UTC (18:35 hora local), el cielo de Florida se iluminó con el rugido del cohete más potente jamás construido por la NASA. El Space Launch System (SLS) despegó desde la histórica plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, impulsando a la cápsula Orion hacia una misión que no se realizaba desde hace más de medio siglo: llevar seres humanos más allá de la órbita baja terrestre.
La misión Artemis II no es solo un vuelo de prueba; es el prólogo del próximo gran salto de la humanidad. A bordo viajan cuatro astronautas que ya han comenzado a hacer historia. El comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover —quien se convierte en la primera persona de color en viajar a la Luna—, y los especialistas de misión Christina Koch —la primera mujer en esta travesía— y Jeremy Hansen, el primer canadiense y no estadounidense en abandonar el entorno inmediato de la Tierra.
Estado actual: Maniobras en órbita alta
Tras un lanzamiento impecable, la tripulación se encuentra hoy, jueves 2 de abril, completando la primera fase crítica de la misión. Actualmente, la nave Orion (bautizada como Integrity por sus tripulantes) se desplaza en una órbita terrestre alta (HEO). Este periodo inicial de 24 horas es fundamental para verificar que todos los sistemas de soporte vital y comunicaciones funcionan a la perfección antes de abandonar definitivamente la protección de nuestro planeta.
Durante las últimas horas, los astronautas han realizado pruebas de proximidad y pilotaje manual utilizando la etapa superior del cohete, el ICPS (Interim Cryogenic Propulsion Stage). Esta maniobra permite a Glover y Wiseman evaluar la manejabilidad de la nave, una habilidad que será vital en futuras misiones de acoplamiento lunar. Según el último informe de la NASA, el equipo terrestre despertó a la tripulación con la canción «Sleepyhead» de Young and Sick, marcando el inicio de su primer día completo en el espacio.
El impulso hacia la Luna
El momento decisivo de hoy ocurrirá a las 19:49 EDT (madrugada en España). En ese instante, la NASA tiene programado el encendido de Inyección Translunar (TLI). El motor del módulo de servicio, fabricado por la Agencia Espacial Europea (ESA), se activará durante aproximadamente cinco minutos y 49 segundos. Este impulso proporcionará la velocidad necesaria para escapar de la gravedad terrestre y enfilar una trayectoria directa hacia el satélite natural.
A partir de ahí, comenzará un viaje de cuatro días por el vacío absoluto. La Orion seguirá una trayectoria de «retorno libre», una ruta elíptica diseñada para que la gravedad de la Luna actúe como una honda, curvando el camino de la nave para que regrese a la Tierra sin necesidad de realizar grandes encendidos de motor adicionales. En su punto más cercano, la tripulación pasará a unos 7.400 kilómetros de la superficie lunar, permitiéndoles observar de cerca la cara oculta del satélite, un privilegio que solo han tenido los 24 hombres de las misiones Apollo.
Tecnología y objetivos de la misión
Artemis II es la prueba de fuego para la infraestructura que permitirá establecer una base permanente en la Luna. A diferencia de las misiones de los años sesenta y setenta, esta cuenta con tecnología del siglo XXI:
Radiación: La nave transporta sensores de última generación para medir el impacto de la radiación cósmica en el cuerpo humano durante el tránsito, datos esenciales para los futuros viajes a Mars.
Comunicaciones: Se están probando sistemas de transmisión de datos por láser, que permiten enviar imágenes y vídeos de alta definición desde el espacio profundo casi en tiempo real.
Soporte Vital: El sistema de reciclaje de aire y agua debe demostrar su fiabilidad absoluta, ya que, una vez iniciado el trayecto translunar, no hay posibilidad de aborto inmediato.
El camino hacia el futuro
Si todo transcurre según lo previsto, la misión culminará el 10 de abril con un amerizaje en el Océano Pacífico, frente a las costas de San Diego. Allí, la Marina de los Estados Unidos recuperará la cápsula y a sus ocupantes, quienes habrán pasado diez días en el espacio y recorrido más de un millón de kilómetros.
El éxito de Artemis II despejará el camino para Artemis III, la misión programada para los próximos años que intentará depositar nuevamente botas humanas sobre el polvo lunar, esta vez en el polo sur, donde la presencia de hielo de agua abre las puertas a una presencia sostenible en otros mundos. Hoy, mientras los cuatro astronautas observan la curvatura de la Tierra alejarse, la humanidad vuelve a mirar a las estrellas con la certeza de que esta vez, hemos vuelto para quedarnos




