
El Gobierno de Irán ha confirmado que permitirá el tránsito de embarcaciones con intereses españoles por el estrecho de Ormuz, el punto estratégico más crítico del comercio marítimo mundial, en el contexto del actual conflicto bélico en la región. Esta decisión sitúa a España en una posición excepcional frente a otros países occidentales cuyas flotas enfrentan bloqueos o riesgos directos en la zona.
La Embajada de Irán en España ratificó la medida a través de sus canales oficiales, después de que diversas fuentes diplomáticas señalaran que Teherán no incluye a España en su lista de actores beligerantes. Según las autoridades iraníes, la postura española en el conflicto le otorga la categoría de nación «no hostil», lo que garantiza un corredor seguro para sus mercancías y petroleros en un momento en que la OCDE ya ha advertido sobre el impacto de la guerra en el PIB europeo.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, dirigido por José Manuel Albares, ha mantenido una postura de cautela. Aunque el departamento ministerial inicialmente evitó confirmar la existencia de un acuerdo bilateral específico sobre el paso de buques, la realidad sobre el terreno muestra que los navíos españoles están logrando navegar por el estrecho mientras otras potencias del G7 buscan vías diplomáticas alternativas o enfrentan el cierre total del paso.
Este movimiento de Irán no es aislado, ya que otros países como Malasia también han negociado condiciones similares para sus flotas. No obstante, para España, la apertura de Ormuz representa un alivio logístico fundamental ante el temor de un desabastecimiento energético o un encarecimiento descontrolado de los fletes marítimos que circulan hacia el Mediterráneo.




