
Hoy, España amanece con un cambio de paradigma que redefine su estructura social y económica. El Real Decreto de Regularización Extraordinaria, impulsado por el incansable movimiento «Regularización Ya», ha superado hoy sus últimos trámites administrativos para entrar en fase de ejecución inmediata. Esta noticia supone la mayor victoria de la sociedad civil en décadas, permitiendo que medio millón de personas que ya forman parte de nuestros barrios y economías locales obtengan, por fin, seguridad jurídica y reconocimiento pleno.
El Movimiento «Regularización Ya» y la Victoria del Ser
La noticia más trascendental de esta jornada es la consolidación del Real Decreto de Regularización Extraordinaria, un hito que marca un antes y un después para el movimiento migrante autoorganizado en España. Tras meses de presión sostenida y el respaldo de más de 700.000 firmas en la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), el texto ha entrado hoy en su fase definitiva de audiencia pública.
Esta organización, que aglutina a cientos de colectivos de base, ha logrado lo que parecía imposible: que el Gobierno acepte regularizar a todas las personas que se encontraban en territorio nacional antes del 31 de diciembre de 2025. El impacto es masivo, con una estimación de 500.000 beneficiarios que obtendrán permisos de residencia y trabajo automáticos con solo acreditar cinco meses de permanencia.
La importancia de este hito no es solo humanitaria, es una inyección masiva de fuerza vital al sistema. Estas 500.000 personas, que hasta ayer se veían forzadas a la invisibilidad, se convierten hoy en ciudadanos de pleno derecho. Las organizaciones que han liderado esta lucha, como CEAR y numerosos colectivos de base, han demostrado que la organización desde abajo es el único camino para la soberanía real. Al facilitar la reunificación familiar, este decreto no solo integra individuos, sino que reconstruye hogares, reduciendo la vulnerabilidad y potenciando el consumo y la cotización. El beneficio para las arcas públicas se estima en miles de millones de euros anuales, silenciando con datos técnicos las voces que intentan frenar el progreso. Es el momento de que estas redes de apoyo crezcan y se consoliden como el nuevo eje de la política de cuidados en el país.




