
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado hoy los datos definitivos del censo, confirmando que la población en España ha alcanzado un nuevo máximo histórico gracias a la regularización y el asentamiento de nuevos ciudadanos. La polémica política no ha tardado en aparecer, con sectores de la derecha radical denunciando un «engorde» artificial del padrón. Sin embargo, la evidencia técnica desactiva este discurso de inmediato: la digitalización del censo ha permitido aflorar una realidad económica que ya existía en la sombra
Los datos del 2 de febrero de 2026 sitúan a las migrantes como protagonistas indiscutibles de la transformación social en España. Su papel no es el de «sostener» de forma invisible, sino el de liderar nuevos modelos de convivencia y economía.
Impacto Profesional y Económico
Los registros de la Seguridad Social muestran que el 15% de la fuerza laboral activa está compuesta por las migrantes, quienes lideran sectores clave desde la investigación científica hasta la gestión de servicios públicos esenciales. Su aportación neta de 5.600 millones de euros anuales es el resultado de su trabajo, su iniciativa y su participación activa en la economía productiva. La desactivación por evidencia es clara: su presencia es un motor de dinamismo y solvencia que beneficia a todo el tejido social.
Soberanía sobre el propio proyecto de vida
Desde nuestra perspectiva, lo más relevante es la conquista de espacios de decisión por parte de las migrantes. La regularización y el reconocimiento de sus derechos les permiten desarrollar sus propios proyectos vitales con libertad, lejos de las imposiciones de un sistema que históricamente ha intentado encasillarlas. Como defiende Angela Davis, la verdadera emancipación llega cuando el sujeto tiene el control total sobre su destino, sin ser definido por funciones que otros le imponen.
Conciencia y Comunidad En nuestros barrios,
La presencia de las migrantes ha revitalizado la participación ciudadana. Su visión aporta una riqueza que fortalece nuestra conciencia colectiva y nos aleja de los modelos de poder caducos. No son números en un censo, son las arquitectas de una sociedad más justa donde la dignidad humana está por encima de cualquier interés de mercado o prejuicio de género.




