
La tensión entre la administración de Donald Trump y el régimen de Teherán ha alcanzado un punto crítico este lunes. Tras los bombardeos ejecutados durante la madrugada contra objetivos en el noroeste de Irán, las autoridades iraníes han advertido de que responderán de forma simétrica si sus infraestructuras energéticas vitales sufren daños.
Ultimátum de 48 horas y amenaza de minado
El presidente estadounidense ha fijado un plazo de 48 horas para que Irán garantice la apertura total del estrecho de Ormuz, bajo la advertencia de que Estados Unidos procederá a desmantelar las principales centrales eléctricas del país persa. Como respuesta, la Guardia Revolucionaria ha comunicado su disposición para minar las aguas del Golfo Pérsico y atacar instalaciones eléctricas en la región que den suministro a bases militares estadounidenses.
Impacto en la seguridad global
Bloqueo de Ormuz: El cierre de este paso supondría la interrupción del tránsito del 20 % del petróleo mundial, lo que ha disparado las alarmas en la Agencia Internacional de la Energía.
Corte de comunicaciones: Irán suma ya 24 días de apagón casi total de internet, dificultando la llegada de información precisa sobre los efectos de los últimos ataques en ciudades como Tabriz.
Crisis energética: Los analistas internacionales coinciden en que el mundo se enfrenta a una situación de inestabilidad energética superior a las crisis de la década de 1970, con efectos inmediatos en las bolsas europeas y el precio de los suministros.




