España no es una nación; es una ficción

Como antaño hiciera Jordi Pujol, Pedro Sánchez acude a la Comisión Europea para pedir más inversiones en esta parte del imperio, pero, sin embargo, al contrario que Jordi Pujol necesita el visto bueno de la Comisión Europea para validar sus presupuestos y recibir las inversiones, Cataluña, aunque tenía un presupuesto limitado, nunca necesitó el permiso de España para como gastarlo, la autonomía de España de la Comisión Europea es mucho menor que la autonomía de Cataluña dentro de España, España desde la crisis de 2008 no es una nación, es un Estado dentro de un imperio, la Unión Europea. Sin embargo, las personas aún siguen creyendo en esa ficción llamada España, que constituye una suerte de unidad religiosa y cultural. La gente se cree española, culpa a los políticos españoles y a la economía española, cuando el margen de actuación de los políticos españoles muy limitado, reciben órdenes y si se les ocurre un cambio deben pedir permiso. Pero es en la capital del imperio, Bruselas, donde se deciden todos los aspectos políticos de las provincias del imperio. Y es en Frankfurt Maine y en el BCE europeo donde se piensan las acciones económicas. Frankfurt constituye una serie de capital económica, siempre supeditada a Bruselas.

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De recomendaciones y órdenes
Es curioso el estilo lingüístico de nuestra presidenta imperial Ursula von der Leyen . Ursula von der Leyen no da órdenes, recomienda, los políticos españoles, por el contrario, dan órdenes. Hay una sutil diferencia entre una orden y una recomendación, una recomendación se acepta porque es por tu bien, una orden se acepta porque quien la da puede hacerte mal. Por eso la Unión Europea simplemente recomienda y quien desobedece se hace mal a sí mismo, no entra en plan, todo lo que te ocurra a partir de ahí, te lo has hecho a ti mismo, directamente desobedecer es querer que todo te vaya mal y saber que hasta la desobediencia es buena para ella, porque cada vez que alguien desobedece se ponen en marcha los resortes de poder de la UE para demostrarlo, de ahí la necesidad de todos los medios y partidos de demonizar al Reino Unido cada cierto tiempo, aún no está claro si desobediencia es mala en Reino Unido, pero lo cierto es que el Reino Unido no llegó a tener el euro, el Reino Unido seguía existiendo, al contrario que España que ya no existe. Por eso lo que emana de Ursula Von Hayen y de la Comisión Europea es poder absoluto, un poder patricio de un imperio, pero solo en lo económico y político, puesto que se ha dado de bruces con otra realidad; con la crisis de Ucrania, la del el otro imperio, el militar, que como la Comisión Europea y como la mafia tampoco da órdenes, recomienda: La OTAN. Los ejércitos de los 30 países miembros comparten mando militar, aunque conservan la banderita en sus trajes, ya no pertenecen a los países que dicen defender, los altos mandos de cada país tienen menos autonomía para actuar que una autonomía tiene un coronel sobre un general dentro de cada jerarquía militar.

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Una ficción cultural llamada España
Es por eso que España es una ficción, una suerte de costumbrismo de tortilla de patatas y banderitas, una provincia de un doble imperio, sin independencia económica, ni política, ni militar. Y donde no está permitido que ningún partido ni votante se oponga a este doble poder que “recomienda”. Pero decían que estás recomendaciones eran por nuestro bien y desde 2008 hasta ahora, no vemos ese bien por ninguna parte. No hay ningún partido que se oponga a tal doble dictadura. Todos ellos, incluidos Podemos y Vox, son meros gestores de tal doble poder. Que se sepa solo la CUP tiene en su programa oponerse a ellos. Es por ello que hoy más que nunca lo único que cabe de decir es “ave Ursula Von Hayen” imperator de Europa y gloria Jens Stoltenberg, señor de los ejércitos de la OTAN.

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Somni Borrás


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