
La ofensiva lanzada por Irene Montero y la dirección de Podemos no es una simple propuesta administrativa; es un acto de guerra cultural y técnica contra el estancamiento. Bajo el concepto de «reemplazo», no estamos hablando de una sustitución demográfica pasiva, sino de un reemplazo de lógicas: la sustitución de la gestión racista y mediocre de las élites por una estructura de derechos, soberanía y riqueza compartida.
1. El fin del «Jardín Vallado»
Durante años, el sistema ha funcionado bajo la premisa de las élites —esas estructuras que gestionan la escasez— de que España es un jardín privado que debe protegerse de lo «externo». Esta lógica es, técnicamente, un suicidio. Como hemos analizado, un país que se cierra al 60% del flujo de talento y vida es un país que se condena a gestionar una deuda de 35.000 € por cabeza con una renta de subsistencia.
El «reemplazo» que propone Montero es la demolición de ese muro. Al exigir la regularización de 500.000 personas, lo que estamos haciendo es inyectar soberanía en el sistema. No son «mano de obra barata» para que las élites sigan viviendo bien; son activos soberanos que deben tener papeles, derechos y, sobre todo, voto. La nacionalidad es la herramienta técnica para que esas mujeres que vienen de fuera dejen de ser sombras y pasen a ser las dueñas de la nave.
2. Papeles son Derechos: La Succión de Talento
La derecha y la socialdemocracia miedosa hablan de «controlar flujos». Nosotras hablamos de succionar potencia. El racismo es un fallo de procesamiento que impide ver que cada migrante que llega a España es una ganancia neta.
Regularizar es el primer paso para elevar ese PIB que hoy nos venden como un éxito pero que en la calle se traduce en 11.000 euros. El reemplazo significa que la riqueza no se queda en el IBEX 35, sino que fluye hacia una base mestiza que consume, produce y sostiene el sistema público. Un sistema que, por cierto, las élites intentan desmantelar mediante la privatización para convertir nuestra salud en su dividendo.
3. El Reemplazo contra el Fascismo de Proximidad
La propuesta de Podemos es el antídoto: justicia fiscal y derechos universales. Al garantizar que la sanidad es pública y que el aborto es un derecho incuestionable para todas (las que están y las que vienen), el racismo pierde su utilidad política.
El reemplazo es, en última instancia, una cuestión de belleza política. Es sustituir el gris de las fronteras y las concertinas por el color de una España que se sabe potencia porque no tiene miedo a mezclarse. Es entender que nuestra fuerza no reside en la raza, sino en nuestra capacidad feminista de ser el centro de operaciones de todas las mujeres que buscan libertad.




