
Vox reconoce que el goteo de bajas de cargos autonómicos y locales registrado en los últimos días, a raíz de la ruptura de los gobiernos de coalición con el PP en las regiones por el reparto de menores migrantes no acompañados, no le agrada, pero ya da la fuga por concluida, según fuentes de la dirección del partido.
Por el momento, han trascendido las bajas de afiliación de la exconsejera de Justicia e Interior de la Comunidad Valenciana Elisa Núñez y los concejales de Badajoz y Teguise (Lanzarote), Carlos Pérez y Ginés González, respectivamente.
Núñez comunicó su decisión al líder de Vox, Santiago Abascal, en una carta conocida el martes en la que se expresó duramente contra la formación. Mostró su desacuerdo con la decisión de la Ejecutiva de abandonar los gobiernos autonómicos y con la «deriva radical» del partido «en las políticas contra la inmigración irregular y en materia de violencia contra la mujer».
Por su parte, el concejal de Badajoz anunció su baja de Vox el lunes, aunque mantendrá su cargo como no adscrito. Se fue subrayando su «decepción por los últimos giros políticos», la «deriva» del partido y lamentando «la malísima relación que soporta desde hace mucho tiempo con la organización provincial» de Vox. También afirmó que sus ideales «han desaparecido de Vox en estos últimos tiempos».
En la misma jornada se marchó el único concejal de Vox en Teguise, que no obstante seguirá en el consistorio como edil no adscrito. Cree «inaceptable» la decisión de la dirección de Vox de rechazar el reparto de menas por las autonomías.
A estos casos hay que sumar a los consejeros rebelados contra la decisión de Bambú –Ignacio Higuero, de Extremadura, y Gonzalo Santonja, de Castilla y León– y a los que, aún acatándola, expresaron amargura por tener que dejar sus cargos –Ángel Samper, de Aragón, y José Luis Aguirre, de Valencia–. Vox denunció a principios de esta semana que el PP «alienta» a cargos autonómicos de su formación «al transfuguismo».




