El mismo tribunal de ‘La Manada’ condena solo por “maltrato ocasional” a un hombre que intentó matar a su exmujer acuchillándola y estrangulándola

El mismo tribunal de la Audiencia Provincial de Navarra que dictó la polémica sentencia de ‘La Manada’ ha vuelto a causar revuelo con otra controvertida sentencia en la que condena a un hombre que trató de acuchillar y estrangular a su exmujer a solo diez meses de prisión al ver en los hecho tan solo un delito de “maltrato ocasional” en vez de del delito de “homicidio en grado de tentativa” por el que la Fiscalía pedía ocho años medio de cárcel.

Según los hechos que la sentencia considera probados, todo ocurrió en el domicilio familiar, en la localidad de Lodosa en Navarra, el 22 de junio de 2017, justo tres días antes de que la pareja tuviera que firmar los papeles del divorcio, tras medio año separados.

Ese día, el hombre había acudido a la vivienda en la que residía la mujer con sus dos hijos de tres y seis años de edad para desmontar un ordenador, cuando, en presencia de los niños, los dos adultos comenzaron una “fuerte discusión” en presencia de los niños.

“En un momento dado, el procesado se dirigió a la cocina de donde cogió un cuchillo de unos 15 cm de hoja y salió apresuradamente, portando en su mano derecha el cuchillo, que esgrimió dirigiéndolo hacia ella, siendo consciente de que con tal acción podía poner en peligro su vida”, dice literalmente la sentencia.

La mujer intentó protegerse y quitarle el cuchillo, con un forcejeo que terminó con “una herida incisa muy superficial de 1 cm de trayectoria lineal irregular” sobre la mujer, y ambos cayeron al suelo.

Entonces, “el procesado agarró con su mano izquierda el cuello de la mujer presionando fuertemente en la zona peritraqueal, hasta que comprobó que esta gesticulaba angustiosamente, le estaba haciendo daño, tosía, e igualmente le faltaba el aire y, al ver su creciente estado de asfixia, de modo consciente y voluntario dejó de apretar el cuello, poniendo fin a la situación de peligro para su vida”, refleja la sentencia.

“Déjala, no la mates” fue el grito desesperado que la niña de seis años dirigió a su padre mientras este estrangulaba a su madre en presencia de los hijos, y que considera también en la sentencia como un hecho probado.

Tras lograr incorporarse, la mujer “salió a la terraza de la cocina con los niños, pidiendo ayuda a gritos, entre tanto el procesado permanecía en el interior de la cocina, pidiéndoles que entraran». «Cuando regresó al interior de la cocina, el procesado le pidió que le perdonara por lo que había hecho, rogándole que no le denunciara y marchándose de la vivienda, después de tratar de despedirse de los niños».

Aunque los magistrados reconocen en la sentencia que “los hechos declarados son constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa”, deciden no condenar al hombre por este delito al considerar que dicha tentativa “fue desistida de forma eficaz” y voluntaria por el propio agresor, por lo que deciden condenarlo tan solo por un “delito de maltrato ocasional en su modalidad de causación de lesiones de menor gravedad en el ámbito de violencia sobre la mujer”.

«El procesado, quien tenía a su disposición el cuchillo antes referido, de manera libre y voluntaria, no continuó con la reiteración o insistencia en actos dirigidos a lograr la muerte de [la mujer]; por este motivo cesó la situación de peligro para su vida, y la causa directa de la no producción de resultado mortal no fue otra que la voluntaria interrupción, por parte de aquél, de los actos que hubieran podido causar la efectiva muerte» de la mujer, recoge la sentencia.

De esta manera, la condena queda tan solo en 10 de prisión, una orden de alejamiento de 500 metros y una inhabilitación especial para ejercer la patria potestad durante dos años y medio en los que no podrá ver a sus hijos.

Esta sentencia ha causado un revuelo social y vuelve a elevar el grito sobre si es necesario que una mujer acabe efectivamente muerta para que haya un verdadero castigo a su maltratador.

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