
Un nuevo informe de alerta climática confirma que la desertificación en España progresa con mayor rapidez de lo estimado, situando a la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y el este de Andalucía en la zona de máximo riesgo.
MADRID – La configuración climática de la península ibérica ha experimentado una transformación estructural en las últimas seis décadas. Según el último informe de Alerta Climática presentado este martes, 17 de marzo de 2026, el 12 % del territorio peninsular ha sufrido un cambio de categoría hacia niveles de mayor aridez desde el año 1961. Este dato ratifica que el proceso de desertificación en España no solo es una tendencia teórica, sino una realidad física que avanza a una velocidad superior a la que manejaban los modelos de previsión anteriores.
Zonas críticas y desplazamiento de climas
El estudio, que utiliza datos combinados de estaciones meteorológicas y observaciones satelitales, señala que las regiones más afectadas por este fenómeno son la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y la zona oriental de Andalucía. En estas áreas, climas que antes se catalogaban como mediterráneos templados han pasado a ser clasificados como semiáridos.
Este desplazamiento climático implica una reducción neta de la humedad disponible en el suelo y un aumento de la evapotranspiración. Los expertos destacan que la frontera de la aridez está subiendo hacia el norte, alcanzando ya puntos de la cuenca del Ebro y zonas del sur de Aragón que históricamente presentaban balances hídricos más equilibrados.
Factores de aceleración
El informe identifica tres factores principales que explican por qué el avance es más rápido de lo previsto:
Aumento de las temperaturas mínimas: Las noches son progresivamente menos frescas, lo que impide que el ecosistema se recupere del estrés térmico diurno.
Alteración del régimen de lluvias: Aunque el volumen total de precipitaciones anuales ha caído de forma moderada, su distribución ha cambiado. Las lluvias son ahora más torrenciales y espaciadas, lo que favorece la erosión del suelo en lugar de su filtración y recarga de acuíferos.
Presión sobre los recursos hídricos: El informe menciona que el uso intensivo de agua para regadío y consumo humano en zonas ya tensionadas acelera la degradación química y física de la tierra.
Impacto en el sector primario
La transformación del 12 % del territorio tiene consecuencias directas en la economía española. El sector agrícola en provincias como Almería, Alicante y Castellón se enfrenta a un escenario donde los cultivos tradicionales de secano, como el olivo o el almendro, están alcanzando sus límites de resistencia biológica en ciertas altitudes.
El documento advierte de que, si no se aplican medidas de corrección en la gestión del suelo, para el año 2050 la superficie afectada por la aridez extrema podría duplicarse. Esto obligaría a una reestructuración total de la política hidráulica nacional y a una adaptación de los cultivos a variedades con mayor resiliencia térmica.
Proyecciones y respuesta institucional
A nivel institucional, el Ministerio para la Transición Ecológica ha recibido los datos del informe con la intención de integrarlos en el próximo Plan Hidrológico Nacional. La comunidad científica insiste en que la solución no reside únicamente en la mitigación de emisiones, sino en una gestión del territorio que priorice la recuperación de la cubierta vegetal nativa para frenar la erosión mecánica del suelo.
En ciudades como Valencia, donde hoy se celebran actos festivos, el impacto es visible en la alteración de los ciclos fenológicos de la flora local, un recordatorio de que el entorno natural está operando bajo parámetros distintos a los de mediados del siglo XX.




