
Bajo el lema «Hemen lan egin, hemen erabaki», la mayoría sindical vasca paraliza sectores estratégicos para denunciar la brecha entre el coste de vida regional y el salario mínimo estatal de 1.221 euros.
BILBAO – La jornada de ayer, 17 de marzo de 2026, y las movilizaciones que continúan hoy han marcado un hito en la conflictividad laboral del norte de España. Los sindicatos ELA, LAB, ESK, Steilas, Etxalde e Hiru, con el apoyo de más de medio centenar de colectivos sociales, han llevado a cabo una huelga general en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra. El objetivo central de la convocatoria es la exigencia de un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.500 euros brutos mensuales en 14 pagas, adaptado a la realidad socioeconómica de la región.
Seguimiento y paros sectoriales
Según los datos proporcionados por los comités de huelga, el seguimiento ha sido «muy amplio», especialmente en el sector industrial y en la educación. En polígonos industriales de Gipuzkoa y Bizkaia, la actividad se redujo drásticamente desde las primeras horas de la mañana, mientras que en el sector público la incidencia fue notable en las administraciones locales y forales.
Han llenado las calles de Euskal Herria en una huelga general para exigir un SMI propio a 1500 euros.
Tomemos nota, entre otras muchas cosas, de lo que hacen allí.pic.twitter.com/fQvtnSMk4b— José Vico (@josevico4) March 17, 2026
El transporte público funcionó bajo servicios mínimos dictados por el Gobierno Vasco, lo que permitió el desplazamiento de ciudadanos pero reflejó la alteración del ritmo habitual en las capitales. En Bilbao, las columnas de trabajadores colapsaron la Gran Vía al mediodía, en una demostración de fuerza que los sindicatos cifraron en más de 100.000 asistentes en el conjunto de las manifestaciones.
El argumento económico de los 1.500 euros
La base de la protesta reside en la insuficiencia del SMI estatal (1.221 euros). Los sindicatos sostienen que, dado que el PIB per cápita vasco es sensiblemente superior a la media nacional y el precio de la vivienda en ciudades como San Sebastián o Vitoria es de los más caros del país, es matemáticamente necesario elevar el suelo salarial para evitar que los trabajadores pierdan poder adquisitivo real.
La exigencia de los 1.500 euros se fundamenta en la Carta Social Europea, que recomienda que el salario mínimo alcance el 60 % del salario medio de cada territorio. Los convocantes denuncian que la normativa actual impide que las comunidades autónomas establezcan sus propios mínimos, lo que consideran un ataque a la «soberanía socioeconómica».
Reacción institucional y de la patronal
Desde la patronal Confebask y la CEN en Navarra, se ha criticado la convocatoria calificándola de «política» y advirtiendo de que una subida del SMI de esta magnitud podría comprometer la viabilidad de las pequeñas empresas, especialmente en el sector servicios. Por su parte, el portavoz del Gobierno Vasco ha apelado al diálogo, aunque ha recordado que la competencia para modificar el salario mínimo es exclusiva de las Cortes Generales en Madrid.
La jornada concluyó con manifestaciones descentralizadas en decenas de localidades, reforzando la idea de que la lucha por un marco laboral propio será una de las prioridades de la agenda política vasca durante el resto del año 2026.




