
La política española de este mayo de 2026 se encuentra ante un escenario de alta volatilidad donde las mayorías parlamentarias han dejado de depender exclusivamente de los partidos tradicionales. Según el último barómetro de 40dB para El País y la Cadena SER, el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo mantiene el liderazgo con una estimación de voto del 31,3%, lo que le otorgaría 148 escaños. Sin embargo, la suma con Vox, que registra un 17,9% y 25 escaños, sitúa al bloque de la derecha en los 173 diputados, tres por debajo de la mayoría absoluta. Esta aritmética otorga un papel de «árbitro» inesperado a la formación de Alvise Pérez, cuya entrada en el Congreso condicionaría por completo la formación de un nuevo Gobierno.
El factor Alvise Pérez y la fragmentación de la derecha
La irrupción de Se Acabó La Fiesta (SALF) ha dejado de ser un fenómeno residual. Con una estimación del 2,3% a nivel nacional, la formación de Pérez no solo resta eficiencia al reparto de escaños en las provincias medianas, sino que se proyecta con una representación de entre 3 y 4 escaños. Estos diputados son, según los datos actuales, la única vía para que el bloque conservador alcance los 176 votos necesarios para una investidura en primera vuelta.
Este escenario plantea un desafío estratégico para Génova. La dependencia de un actor político que basa su discurso en la impugnación del sistema y en un identitarismo de perfil alto obligaría al PP a una negociación a tres bandas inédita. Los analistas del barómetro destacan que la fidelidad de voto de Vox (89,3%) y el crecimiento de SALF demuestran que existe un electorado que demanda posiciones más extremas, lo que dificulta que Feijóo pueda atraer a los sectores nacionalistas moderados como el PNV o Coalición Canaria.
La izquierda y el dilema de la unidad: Sumar frente a Podemos
En el bloque del Ejecutivo, el PSOE resiste en la segunda posición con un 28,4% y 112 escaños, pero la fragmentación a su izquierda debilita sus opciones de repetir el pacto de investidura. Sumar, bajo la dirección de Yolanda Díaz, acusa el desgaste de la gestión y la ruptura de sus alianzas territoriales, cayendo hasta el 5,7% y 10 escaños. Por su parte, Podemos, liderado por Ione Belarra, retiene un 2,5% y 3 escaños.
La encuesta introduce una simulación clave: ¿qué pasaría si Sumar y Podemos concurrieran en una lista única? Los datos indican que una candidatura unitaria evitaría que miles de votos se perdieran en provincias donde la ley electoral castiga la división. En este escenario hipotético, la izquierda alternativa podría pasar de los 13 diputados actuales a una cifra cercana a los 25, restando representación directa al bloque de la derecha en circunscripciones como Sevilla, Valencia o Madrid. No obstante, esta unión se enfrenta al rechazo de un sector del electorado de Sumar que, ante una alianza con los morados, optaría por la abstención.
La autonomía de los partidos territoriales: El caso de Compromís
El barómetro también refleja el cambio de paradigma en el comportamiento de los partidos soberanistas y regionalistas, que han optado por reforzar su perfil propio frente a las marcas nacionales. El caso de Compromís es paradigmático: tras su salida del grupo confederal de Sumar, la formación valencianista proyecta una representación de 2 escaños, aunque su peso territorial en la Comunitat Valenciana le sitúa en disposición de disputar el tercer acta en la provincia de Alicante.
Esta tendencia a la «soberanización» de la política autonómica se repite en otras regiones. La Chunta Aragonesista (CHA), tras su éxito en las elecciones de febrero de 2026 en Aragón, donde logró 6 escaños en las Cortes, aspira a recuperar su presencia en el Congreso con un diputado por Zaragoza. Al igual que el BNG en Galicia (2 escaños) o EH Bildu (6 escaños), estos partidos están captando un voto de proximidad que percibe la agenda de Madrid como ajena a sus necesidades inmediatas.
Un escenario de bloqueo o pactos de máximos
Los datos de mayo de 2026 dibujan una España dividida en dos bloques casi estancos, donde la gobernabilidad dependerá de la capacidad de cesión de los partidos mayoritarios ante las fuerzas minoritarias:
Bloque de Derecha (173-176 escaños): Liderado por el PP, pero atado a las exigencias de Vox y al factor imprevisible de Alvise Pérez.
Bloque de Izquierda (125-135 escaños): Dependiente de una movilización masiva del voto progresista y de la totalidad de los apoyos independentistas (ERC, Junts, Bildu).
La encuesta concluye que el electorado está girando hacia posiciones de mayor identidad territorial y personalismos mediáticos. Mientras el PSOE y el PP luchan por el centro político, los extremos y las marcas regionales blindan sus posiciones, convirtiendo cada escaño provincial en una pieza determinante para evitar una repetición electoral o un bloqueo institucional que, a día de hoy, parece la opción más probable.






