La ONU arremete contra la “extrema violencia” de la tauromaquia e insta a España a que prohíba a los menores participar incluso como espectadores

La ONU lo tiene claro: los espectáculos taurinos son de una “extrema violencia” ante la que niños, niñas y adolescentes deben ser protegidos, por lo que insta al Gobierno de España que impida que los menores participen de la tauromaquia incluso como espectadores, según ha zanjado el Comité de los Derechos del Niño del organismo internacional.

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Los argumentos del Gobierno español no convencen a la ONU

Tras la publicación de las conclusiones de la sesión, la fundación conservacionista suiza Franz Weber aseguró que las explicaciones del secretario de Asuntos Sociales, Mario Garcés, que representó a España ante el comité, «no convencieron al Comité».

Celebración de PACMA

El Partido Animalista (PACMA) ha declarado que la conclusión del comité de la ONU es “una noticia muy positiva que confirma lo que los animalistas llevan años defendiendo”, y ha apoyado su consideración de que la tauromaquia «fomenta la violencia y el ejercicio de la violencia en general, por lo que no puede ser observada por un menor», según declaraciones de su portavoz Laura Duarte.

Así, ve acertada la recomendación para alejar a los menores de los «valores de violencia»: “A los niños debemos educarlos en la empatía y el respeto por los animales y la tauromaquia encarna justamente los valores contrarios”.

“El rechazo social que hemos logrado generar los colectivos animalistas y la visión que se tiene de los festejos fuera de nuestras fronteras hacen esta cruel práctica con los animales cada vez más insostenible”, afirma la portavoz de PACMA.

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También desde la Fundación Franz Weber, que presentó uno de los informes en los que se ha basado el comité para emitir su juicio, y que fue elaborado con la asistencia científica de CoPPA (Coordinadora de Profesionales para la Prevención de Abusos), expresan que «la ONU nos ha ofrecido otro argumento para posicionarnos en contra del espectáculo cruel, violento y anacrónico que supone la tauromaquia, en el que las víctimas no son sólo los toros y los caballos, sino toda la sociedad», según declaraciones de su presidenta Vera Webber.