La Religión no contará para la nota de acceso a la Universidad con la nueva ley educativa

La Religión ya no será materia de oferta obligatoria en 1º y 2º de Bachillerato ni su calificación contará en la nota media de acceso a la Universidad, según el borrador de reforma de la Lomce del Gobierno, que plantea también eliminar las «revalidas» de fin de Primaria, Secundaria y Bachillerato.


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El proyecto prevé que los alumnos no tengan la obligación de cursar una materia alternativa a la Religión, que ésta deje de ser «específica» en 1º y 2º de Bachillerato y que la calificación que se obtenga en la asignatura no cuente para la nota media de acceso a la Universidad, becas y otros similares.

Además, se introduce la asignatura de «Educación en valores cívicos y éticos» en un curso de Educación Primaria y en otro de la ESO, según el borrador.

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En materia de conciertos, como ya anunció Celaá, se eliminan las referencias a «una demanda social» para acceder a la educación privada subvencionada y se reforzará el principio de no discriminación por género.

Así, desparece la referencia a que la «educación diferenciada no se considera discriminación por género» y se priorizarán los conciertos con los centros que se rijan por el principio de la coeducación.

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religionEl ministerio quiere también «evitar cualquier efecto segregador derivado de la aplicación de programas de enseñanzas plurilingües» y se modificarán los criterios de baremación, reconociendo las situaciones de familias monoparentales, víctimas de violencia de género o de terrorismo, entre otros.

Las polémicas revalidas de evaluación de final de etapa de Primaria, ESO y Bachillerato, que actualmente están suspendidas, serán eliminadas, así como se volverá a las «pruebas de acceso a la universidad -selectividad- desvinculadas y posteriores a la obtención del título de Bachiller».


El objetivo del ministerio es convertir las evaluaciones de 6º de Primaria y de 4º de ESO en «muestrales y plurianuales» para poder conocer el estado del sistema educativo, pero sus resultados, en ningún caso, podrán ser utilizados para valorar a los alumnos o para la calificación de los centros.

Propone también el departamento de Celaá una regulación de los currículos para potenciar una educación inclusiva y garantizar la equidad y la calidad, con lo que se quieren eliminar los itinerarios de 4º de la ESO para que «cualquier opción en la educación obligatoria conduzca a idéntica titulación».

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«Organizar y adoptar medidas educativas ordinarias previas a la repetición» es una de las propuestas para ayudar a los estudiantes que, en el caso de repetir, dispondrán de un plan individualizado de apoyo y se reforzará la «especial atención que requiere la escuela rural» para evitar el abandono escolar.

En relación a las competencias del Estado y las comunidades autónomas, se determina dejar en manos de éstas la regulación del uso de la lengua cooficial y de la escolarización asociada a ella.

Asimismo, el Estado se reserva el derecho a decidir sobre un 55 % y 65 % del contenido de las materias del currículo en todas las etapas educativas.

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La propuesta de Educación quiere también aumentar la autonomía de los centros, para lo que prevé reequilibrar las competencias del Consejo Escolar y de los directores de los centros públicos y concertados, así como mejorar el procedimiento de selección de los directores, aumentando la participación y el peso de la comunidad educativa en ellos.