
Pablo González, el hermano del expresidente de la Comunidad de Madrid, confesó ante la Audiencia Nacional, poco antes de abandonar la cárcel de Soto del Real hace dos meses, haber cobrado comisiones ilegales o “mordidas” por la adjudicación de contratos públicos en el marco del ‘caso Lezo’, mientras Ignacio González era el número dos de Esperanza Aguirre al frente de la comunidad.




