
Pedro Antonio Sánchez ha anunciado este martes su dimisión como presidente del Gobierno murciano 24 horas antes del debate de la moción de censura que presentó el PSOE contra él y horas después de conocerse la exposición razonada del juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, sobre la trama Púnica, que le atribuye la posible comisión de tres presuntos delitos: fraude, cohecho y revelación de información.
Se cumple así la demanda de los grupos de la oposición, principalmente Ciudadanos, cuyos dirigentes le instaron a que dimitiera tras conocer su investigación por el caso ‘Auditorio’ y los últimos acontecimientos de Púnica.
Sánchez, que renuncia a la Presidencia de la Región tras más de un año y medio de mandato, desde que tomara posesión de su cargo el 3 de julio de 2015 en el Patio de los Ayuntamientos de la Asamblea Regional por primera vez, y lo hace, según él, para «salvar» a la Comunidad del «tripartito» y evitar que los murcianos «sufran»
las «nefastas» consecuencias que acarrearía.
«Esa es mi decisión, y creo que con ella hago todo lo que puedo hacer para evitar ese tripartito», ha señalado Sánchez, quien ha avanzado que él va a seguir «trabajando», porque es «lo único» que sabe hacer, y lo que está «dispuesto a seguir haciendo». Para Sánchez, el Ejecutivo del PP murciano ha cumplido con sus compromisos electorales, y lo ha hecho “con reformas valientes que están dando buenos resultados”.
“Me quita el sueño, se lo aseguro, que un tripartito pueda truncar todo eso y lo ponga en peligro”, ha expresado Sánchez, quien ha dicho tener la “certeza” para asegurar que este martes por la mañana “hay ya un acuerdo del tripartito para gobernar la Región a partir de las próximas horas”. Un acuerdo que “está cerrado y es un hecho”, ha dicho.
Sánchez ha insistido en que, en un plazo de 48 horas, ese tripartito “puede ser una realidad” con un presidente como el secretario general del PSOE-RM, Rafael González Tovar, y el “apoyo de Ciudadanos y Podemos en la Región de Murcia”.
El ya expresidente ha agradecido también de forma “contundente” la “actitud, el apoyo, la confianza y el respeto” que desde Génova le ha ofrecido siempre la dirección nacional del PP a pesar de estar rodeado de múltiples casos de corrupción relacionados con el conocido como ‘caso Auditorio’ y la ‘trama Púnica’.




