
Una nueva actuación de los Mossos d’Esquadra en Barcelona ha desatado una fuerte polémica tras saldarse con cargas policiales contra los colectivos antifascistas que se concentraban en repulsa por la presencia de la organización ultraderechista Núcleo Nacional. El despliegue de la policía autonómica, lejos de limitarse a mantener la seguridad, actuó como un auténtico escudo protector para que la formación de extrema derecha pudiera llevar a cabo su acto político en la vía pública, impidiendo de forma violenta la respuesta ciudadana.
Los incidentes se originaron cuando cientos de manifestantes de colectivos antifascistas se congregaron para expresar su rechazo ideológico ante la convocatoria de Núcleo Nacional, un grupo conocido por sus proclamas radicales y su retórica ultra. Sin embargo, los agentes de la Brigada Móvil (Brimo) establecieron un férreo cordón de seguridad que aisló por completo a los ultraderechistas, garantizándoles impunidad para exhibir su simbología y lanzar sus consignas.
La tensión aumentó rápidamente cuando los efectivos policiales emplearon la fuerza táctica mediante el uso de defensas contra los manifestantes civiles que intentaban aproximarse a la zona acotada. Las cargas de los Mossos d’Esquadra se saldaron con varios heridos y momentos de extrema violencia en las calles de la capital catalana, lo que ha provocado duras críticas por parte de diversas organizaciones sociales. Estas entidades denuncian de forma unánime que los cuerpos de seguridad públicos actúen sistemáticamente de barrera defensiva para facilitar la libre expresión y el amparo institucional de agrupaciones de extrema derecha.




