
A medio camino entre el sometimiento al cumplimiento del déficit impuesto por Bruselas y la herramienta de presión política para lograr la sumisión de la oposición a los Presupuestos Generales diseñados por el PP para 2018, este viernes salía a la luz el acuerdo aprobado con opacidad y oscurantismo por el Consejo de Ministros para llevar a cabo un tijeretazo en el gasto público del 50% que se mantendrá hasta que sus presupuestos obtengan el visto bueno del Congreso.




